4 3 2 1 es, a juicio de un notable número de analistas y estudiosos, la mejor obra de Paul Auster, la culminación de una trayectoria literaria de casi cuatro décadas. Hay quien incluso señala que se trata de una de las mejores novelas de los últimos años en todo el mundo. Veamos hasta qué punto son merecidos tantos elogios.

Paul Auster (1947) es un escritor de más que sobrada versatilidad. En ocasiones da la sensación de que nada escapa a su radio de acción: novela, relato corto, ensayo, poesía, teatro, guiones cinematográficos, incluso la dirección de alguna película… Es curioso subrayar que su figura parece más valorada en Europa que en Estados Unidos como pone de relieve un mero repaso a los galardones obtenidos a ambas orillas del Atlántico (con particular atención a los logrados en Francia y España).

4 3 2 1 se ha hecho de rogar. Han transcurrido siete años desde su anterior novela de ficción, Sunset Park, aunque entre medias el autor haya seguido publicando artículos, relatos y sus más que interesantes Diario de invierno e Informe del interior (encuadradas en el género de memorias o novelas autobiográficas), que en cierta manera anticipaban el texto que estaba por llegar.

4 3 2 1 narra la infancia, adolescencia y juventud del personaje Archie Ferguson, del que con certeza sabemos que vino al mundo el 3 de marzo de 1947 (justamente un mes después que el propio escritor en la vida real). Lo hace a través de cuatro narraciones diferentes, entrecruzadas y engarzadas, aunque no a la manera de Lawrence Durrell en El cuarteto de Alejandría sino más bien como si se tratara de uno de esos personajes de su admirado Jorge Luis Borges, uno de sus autores favoritos tal y como se ha encargado de recalcar en múltiples ocasiones.

A lo largo de las casi 950 páginas del libro Paul Auster se explaya en lo que casi podríamos considerar un subgénero temático de la novela contemporánea, el correspondiente a “¿Y si?”, en línea con autores como Philip Roth en La conjura contra América o Stephen King en 22/11/63. No obstante, su planteamiento tiene que ver más con una reflexión sobre la influencia que en la vida de cada ser humano tiene el azar (acaso el gran tema del escritor) y no tanto con una fabulación de índole político-moral (Roth) o ético-fantástica (King).

¿Y si no viviésemos una sola existencia sino varias? ¿Y si los avatares del devenir fueran de tal calibre que el mero roce trastocara por completo nuestro periplo vital? ¿Y si nuestra dependencia del albur es muy superior a lo que cualquiera de nosotros está dispuesto a reconocer? ¿Y si ante una determinada encrucijada nos hubiéramos decantado por una decisión diferente a la que finalmente adoptamos?

Paul Auster comienza a tejer una pausada y delicada red en la que trata de abordar todas estas cuestiones y aprovecha la ocasión para mostrarnos un singular fresco de los Estados Unidos de América durante las décadas de los cincuenta y sesenta: la consolidación de la guerra fría con los soviéticos, el inicio de la presidencia de John F. Kennedy y lo que supone su asesinato, la lucha por los derechos civiles, los primeros escarceos de la guerra de Vietnam. Es verdad que, a mi juicio, carece del vigor de Don DeLillo en Submundo o de la ironía de Saul Bellow en El legado de Humboldt o incluso de ese punto incisivo de Sloan Wilson en El hombre del traje gris pero su propuesta no resulta en absoluto desdeñable.

Al mismo tiempo el autor reflexiona sobre asuntos que tienen que ver con las relaciones familiares, la amistad, el tránsito de la adolescencia a la juventud, el sistema educativo norteamericano, la omnipresente muerte… Y, además, nos cuenta el proceso de iniciación en la práctica narrativa del protagonista, sus desvelos, bloqueos y crecimiento literario, sus principales lecturas y autores de referencia (que coinciden con los del escritor, con Montaigne, Dickens, Dostoievski, Kafka o Celan a la cabeza).

Desde luego estamos ante la obra de ficción más ambiciosa de Paul Auster: por la complejidad de su estructura, por la proliferación de personajes, por la singular urdimbre de la anécdota relatada, por la superposición de escenarios físicos y de ambientes cronológicos. A veces no reconocemos la forma de escribir del autor: en pocas ocasiones su propuesta narrativa se ha desplegado de manera tan sinuosa en el plano formal, nunca los párrafos que sustentan sus frases han sido tan extensos. Quizá esto hace todavía más meritoria la labor realizada por Benito Gómez Ibáñez, traductor al castellano de la obra del escritor desde hace casi veinte años.

4 3 2 1 avanza con la precisión de un mecanismo de relojería suizo durante sus dos primeros tercios. Paul Auster va intercalando hipótesis vitales, escenarios y personajes de manera tan sutil como sagaz y su maestría alcanza tal grado que el lector no es consciente del notable ejercicio de funambulismo del que está siendo partícipe. A partir de ese momento el relato deja de fluir con esa misma suavidad, como si el engranaje narrativo requiriera de lubricante adicional para continuar su marcha inexorable. A primera vista tal circunstancia pudiera deberse a una excesiva longitud de la obra (acaso con 200 páginas menos el resultado hubiera sido redondo) aunque visto su apresurado final (a mi juicio lo más decepcionante del libro) no es tampoco descartable que el problema radique justamente en lo contrario: hubieran sido necesarias otras 200 páginas para completar el texto.

Resultan discutibles tanto el jaez de los personajes que acompañan al protagonista (casi todos gente que se encuadraría en la categoría de lo “cool” incluso en los problemas que se adhieren a sus respectivas personalidades) como la hiperactividad sexual de Archie Ferguson (por momentos su estancia en Columbia o Princeton nos recuerda el inane ambiente de automatismo coital descrito por Tom Wolfe en su tan criticada obra Soy Charlotte Simmons) pero ello no empece el indudable valor de la novela.

En suma, para los seguidores habituales de la producción literaria de Paul Auster un libro como 4 3 2 1 es la mejor manera de constatar el excelente momento creativo del escritor, aunque tal vez se hayan encendido algunas alarmas ante sus declaraciones de que puede que se trate de su última novela; y para quienes conocen poco del autor se trata de una magnífica manera de introducirse en su poderoso universo creativo. A este segundo grupo le indico que buena parte de sus textos en español se encuentran editados en Anagrama y Seix Barral.

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Paul Auster. 4 3 2 1. Seix Barral.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.