Hace ya cinco años Luis Landero alumbró Absolución, un libro en apariencia poco ambicioso pero que recoge buena parte del universo literario de este novelista. Me gustaría compartir con los seguidores de Cincuentopía algunas reflexiones sobre la novela.

Tiempo atrás, con motivo de la reseña de El balcón en invierno, prometí ocuparme de Absolución (también me disculpé por haber perdido la fe en Luis Landero). Tantos meses han transcurrido que el novelista ya ha lanzado un nuevo libro, La vida negociable (también me comprometo a hablar de él en su momento), pero nunca es tarde para reflexionar sobre la buena literatura.

Absolución cuenta la historia de Lino, un ser inquieto e insatisfecho por naturaleza (un “culo de mal asiento” en términos coloquiales) que está a punto de conseguir la estabilidad vía matrimonio con la mujer soñada y con un trabajo asegurado de por vida. Pero… fiel a su trayectoria vital, va a hallar la manera de complicarse la existencia hasta extremos excesivos incluso para alguien como él.

Una frase sintetiza la propuesta existencial de Lino: “Póngame la penitencia, que ya me encargaré yo de buscarme la culpa”. Desde tal punto de vista, la novela incide en algunos de los habituales ejes directrices de Luis Landero: la indagación acerca del verdadero sentido de la vida, la insatisfacción ante el entorno que nos rodea, la infructuosa búsqueda de la felicidad…

Pascal y Kant conforman la urdimbre filosófica que sostiene Absolución y que se sintetiza en la palabra contingencia. Es contingente el entorno familiar en el que uno queda insertado tras el nacimiento, hay contingencia en la educación y formación de cada quien, es contingente la trayectoria profesional y laboral, existe contingencia en todos aquello que nos rodea y en quienes nos rodean. Y así sucesivamente.

Luis Landero estructura Absolución en tres partes, dedicadas a la conformación de la peculiar personalidad de Lino, su devenir a lo largo de las décadas y su enésima huida de la realidad respectivamente. Más allá de la anécdota el novelista nos sitúa ante un espejo en el que quien más y quien menos se verá reflejado. Es el reflejo de los sueños nunca conseguidos y ya definitivamente abandonados, el de los amigos que se fueron para no retornar, el de las parejas que van pasando a lo largo de la vida, el de las oportunidades malogradas por la falta de empuje o por la mera mala suerte.

Como resulta habitual en otros libros del autor por las páginas de Absolución van pasando toda clase de personajes pintorescos, con un siempre singular punto anárquico, disconformes con lo que les rodea pero siempre con un agradable componente de bonhomía. Y así nos encontramos ante el señor Levin, el psicólogo Gálvez, el eremita Olmedo, los padres de Lino y un largo etcétera.

En suma, Absolución es un libro sumamente recomendable, entretenido, agradable de leer, divertido a veces y melancólico en ocasiones, que permitirá disfrutar del buen hacer literario de Luis Landero y que también proporcionará elementos para la reflexión.

————————————————

Luis Landero. Absolución. Tusquets.

————————————————

David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.