Ana María Cuervo de los Santos, Antártida

Ana María Cuervo de los Santos

“Ilumina el cielo la claridad de la nieve
más cercano en estas tierras extremas.
Los pingüinos con un tesoro de espinas en su pico
sacuden las gotas de sus aletas con plumas
casi ciegos bajo las inmensas olas del viento,
petrificados por la estufa de su propio calor.
Sobrevuelan las orillas del mar las gaviotas
con la muerte aguardando en sus chillidos de plata,
sabedoras de su imperio en el inmenso vacío.
El hielo despedaza las nubes y el aire,
recorta la distancia entre la nada y la nada.
Nunca vio Scott un paisaje tan bello
antes de caer muerto sobre la tormenta de sus lágrimas.”

 

Ana María Cuervo de los Santos. Luna de agua y peces. Edición Personal.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.