CaixaForum Madrid alberga una exposición sobre Andy Warhol durante los días 1 de febrero al 6 de mayo de 2018.

“Warhol. El arte mecánico” subraya la forma con la que Andy Warhol capta el culto a la mercancía surgido de las invenciones industriales del siglo XIX. Siempre atento al avance técnico e industrial, el artista usó todo tipo de técnicas y de máquinas, desde la serigrafía hasta la grabadora de vídeo, con patrones productivos que él mismo definió como “propios de una cadena de montaje”.

Andy Warhol (1928-1987) está considerado como el artista pop por excelencia en los años sesenta, tanto entre la élite intelectual como entre el gran público, gracias a obras basadas en la reformulación de diferentes productos de consumo como las series de sopas Campbell’s o la transformación de grandes iconos de su tiempo, como actores, políticos o cantantes. Siguiendo el mismo principio de fusión, desarrolló la Silver Factory, un laboratorio cultural experimental que era, a la vez, sede de un nuevo tipo de empresa cultural.

La muestra de CaixaForum Madrid permite que los visitantes comprendan de qué manera Andy Warhol apuesta por un arte impersonal en el que se niega cínicamente toda carga espiritual intencionada. Su silencio nihilista es, de hecho, uno de los factores que dan altura poética a su trabajo. Junto a una selección de ensayos escritos por teóricos de su obra, la exposición incluye una sección de retratos del artista, tomados por fotógrafos como Alberto Schommer, Richard Avedon o Robert Mapplethorpe.

Tras superar un intento de asesinato en 1968, Andy Warhol cambió de táctica creativa y se convirtió en un personaje de sí mismo, escondido tras su característico peinado y sus notorias gafas. Traslada la sede de sus operaciones comerciales y estéticas a The Office, un espacio más burgués y ordenado logísticamente que le consolida definitivamente en un artista-empresario, capaz al mismo tiempo de dirigir la revista Interview, pintar retratos de famosos y aceptar todo tipo de encargos comerciales hasta el momento de su muerte.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.