La Casa Encendida de Madrid acoge una exposición dedicada a la artista Anna Bella Geiger durante los días 28 de septiembre al 7 de enero de 2018.

Bajo el título “Geografía física y humana”, la muestra de La Casa Encendida de Madrid presenta un recorrido completo por la obra de Anna Bella Geiger. Recoge alrededor de cien obras entre vídeos, fotografías, libros de artista y fotocollage centradas en dos elementos temáticos fundamentales en su obra: la geografía física y la geografía humana.

La exposición sobre Anna Bella Geiger es comisariada por Estrella de Diego. El evento de La Casa Encendida de Madrid aporta una reflexión sobre las políticas coloniales, los estereotipos culturales, las exclusiones, los discursos impuestos por la hegemonía y, especialmente, los modos de cuestionarlos desde unas obras que en su acabado resultan frágiles y delicadas, lo que convierte a sus objetos políticos en objetos poéticos.

La artista brasileña Anna Bella Geiger (1933) es un eslabón imprescindible dentro de la historia del arte conceptual de este país. Muy pronto abandonó sus comienzos abstractos de los años cincuenta para entrar de lleno en el su etapa conceptual, sobre todo tras su viaje a Nueva York en la década de 1970. En la actualidad su obra está presente en distintos museos y colecciones internacionales, tales como el MoMA de Nueva York, el Centro Georges Pompidou de París, la Getty Collection de Los Ángeles, Victoria & Albert Museum y la Tate Gallery de Londres y, en España, en el Museo Reina Sofía de Madrid, el MACBA de Barcelona y el CGAC de Santiago de Compostela.

La muestra albergada por La Casa Encendida de Madrid ha sido posible gracias a la colaboración entre el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (MUNTREF) de Buenos Aires. Los visitantes podrán comprobar de qué manera Anna Bella Geiger recurre a nuevas fórmulas narrativas, sobre todo aquellas que buscan revertir las maneras de contar el mundo desde una posición masculina.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.