César Antonio Molina, De la serenidad de las cosas

César Antonio Molina

“Cuando nace el sol y es claro, templado, sin nube alguna.
Cuando la luna naciente muestra su luz alrededor
y sus círculos son blancos, amarillos y dorados.
Cuando las estrellas están quietas y muy resplandecientes
y se ven correr, de una parte a otra, exhalaciones.
Cuando el Arco Iris surge de entre la lluvia
y al salir el solo al ponerse relámpagos sin truenos.
Cuando al alba hace frío y el rocío se posa
y el humo asciende por encima de las aguas detenidas y los prados.
Cuando después de alguna borrasca se aparece en la vela
un tenue resplandor y un soplo.
Cuando los halcones están sosegados en las riberas.
Cuando las grullas vuelan en lo alto
y callan sin graznar.
Cuando los milanos juegan los unos con los otros.
Cuando los palomos planean muchas veces
de una a otra parte y cantan.
Cuando los cuervos abren la boca mirando al sol.
Cuando los peces de los ríos y del mar saltan.
Y cuando la televisión se ha terminado
y todas las luces de los patios se apagan y cae la noche
sobre el jardín que se cavó a la sombra
y vuelven las más espesas tinieblas
y mi pensamiento aún no está conmigo,
sino que se demora combatiendo en ultramar
con aquella felina dependienta en la batalla de las esmeraldas.”

 

César Antonio Molina. El rumor del tiempo. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.