Es posible que el nombre de Helen Keller no diga gran cosa a los cincuentópicos. O quizá sí, sobre todo si hablamos de una película como El milagro de Ana Sullivan. En cualquier caso queremos aprovechar el cincuenta aniversario de su fallecimiento para profundizar más en su figura.

Helen Keller nació en Estados Unidos en 1880. Antes de cumplir dos años sufrió una grave enfermedad que conllevó la total pérdida de visión y audición. Su incapacidad para comunicarse afectó a toda la familia y sus padres tomaron la decisión de buscar a una instructora que pudiera hacerse cargo de la niña, por entonces totalmente aislada de todo y de todos.

La instructora era Anne Sullivan, una persona con discapacidad visual que entendía mejor que nadie cuáles eran los sentimientos de su discípula. A partir de 1887, de su mano y con múltiples dificultades y vicisitudes, Helen Keller fue poco a poco comprendiendo el entorno que la rodeaba y aprendiendo a deletrear, a leer y a escribir.

De manera paulatina fue completando distintos pasos en su formación, incluyendo hablar, estudios de secundaria y universitarios (fue la primera persona sordo ciega en lograrlo). De esta forma Helen Keller se convirtió en escritora, oradora y activista política, alcanzando unos notables niveles de popularidad en determinados ámbitos de la sociedad estadounidense de la época.

Helen Keller se mantuvo unida a Anne Sullivan durante casi cincuenta años hasta el fallecimiento de su maestra en 1936. A partir de ese momento, intensificó su actividad a escala internacional, defendiendo los derechos de las personas con discapacidad por todo el mundo.

Helen Keller murió en 1968 en medio del unánime reconocimiento institucional. Sus restos fueron enterrados junto a los de Anne Sullivan.

En 1962 Arthur Penn dirigió la película anteriormente indicada, El milagro de Ana Sullivan, basada en una obra de teatro de dos años antes, donde se explicaba parte de las vicisitudes de Helen Keller, lo que sirvió para incrementar su grado de notoriedad entre amplios grupos de la sociedad. Compartimos con los seguidores de Cincuentopía la emocionante escena en la que comprende la palabra “huevo” a partir del polluelo que está rompiendo el cascarón y se simbolizan sus ansias de abrirse al mundo exterior.

Esta película es una pequeña parte del interés despertado en torno a su figura que ha generado múltiples documentales y telefilmes.

Nuestro reconocimiento a Helen Keller en el cincuenta aniversario de su fallecimiento. Y la extensión de dicho sentimiento a su maestra Anne Sullivan, que tanto la ayudó a lo largo de su vida.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.