En Cincuentopía nos suena la cara de… Eduardo Sotillos, quien se convirtió en uno de los rostros más conocidos de España gracias su su actividad cotidiana en Televisión Española.

Eduardo Sotillos (1940) es licenciado en Periodismo y en Ciencias Políticas. Comenzó a trabajar en Radio Juventud en 1957 y dos años después ingresó como locutor en Radio Nacional de España. A lo largo de más de quince años presentó programas como Promoción 64, Para vosotros jóvenes, Circuito nocturno, Esto es música

Su salto a la fama tiene lugar en 1975, coincidiendo con su incorporación a los servicios informativos de Televisión Española. Se convierte en una de las caras más conocidas al presentar el Telediario durante la etapa política de transición hacia la democracia, imprimiendo un estilo propio que es muy del gusto de los telespectadores.

En 1981 Eduardo Sotillos es nombrado director de Radio Exterior de España y de Radio Nacional de España. Un año después ejerce como portavoz con rango de Secretario de Estado en el gobierno de Felipe González. A partir de 1985 alterna su trabajo en radio y televisión en tareas periodísticas y de gestión.

En 1991 da un giro a su trayectoria profesional y entra en política. Es elegido como concejal del ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón en Madrid durante el periodo comprendido entre 1991 y 1994.

A partir de ese momento Eduardo Sotillos retoma su labor periodística tanto en Radio Nacional de España (El Ojo Crítico) como en Televisión Española (Los libros).

Ya en el siglo XXI se desvincula de RTVE  y comienza a intervenir como comentarista político en diferentes tertulias de emisoras radiofónicas y cadenas de televisión. Compatibiliza esta actividad con la de representante político del Partido Socialista Obrero Español.

A lo largo de su trayectoria profesional Eduardo Sotillos ha obtenido numerosos galardones y reconocimientos, incluyendo el Premio Antena de Oro de radio en 1972 y el Premio Ondas de televisión en 1977.

Por todo ello, en Cincuentopía nos suena la cara de… Eduardo Sotillos.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.