En Cincuentopía nos suena la cara de… Mari Carmen Izquierdo, considerada como la gran pionera del periodismo deportivo femenino en España y cuyo rostro se hizo particularmente familiar para los espectadores de Televisión Española en la década de los setenta y ochenta.

Mari Carmen Izquierdo (1950) se graduó en la Escuela Oficial de Periodismo y prácticamente desde sus comienzos se decantó por la información deportiva, un área informativa tradicionalmente reservada a los hombres.

Tras comenzar su actividad en el diario As, a comienzos de los setenta forma parte ya de la plantilla de Televisión Española. En esta entidad poco a poco va abriendo camino y erigiéndose en pionera en cuantas facetas emprende. De esta forma se convierte en la primera mujer en informar sobre deporte en Televisión Española y también es la primera en hacerlo en el noticiario 24 horas, así como en el espacio Estudio Estadio.

Como referente deportivo en Televisión Española Mari Carmen Izquierdo cubre acontecimientos de máxima magnitud que refuerzan su ya considerable popularidad: Juegos Olímpicos, Mundiales y Europeos de Fútbol…

A partir de finales de los años ochenta su rostro comienza a aparecer con menor asiduidad en Televisión Española al trabajar tanto en radio (se convierte en la jefa de deportes de Radiocadena Española) como en prensa escrita (Marca, Diario 16…).

Durante la última etapa de su carrera profesional Mari Carmen Izquierdo desempeña los cargos de directora de producción ejecutiva de programas deportivos en Televisión y directora general adjunta del Plan ADO. Compagina estas tareas con la presidencia de la Asociación Española de Prensa Deportiva entre 1993 y 2013.

Por su brillante trayectoria ha recibido toda clase de galardones. Entre ellos figura la Medalla de Plata al Mérito Deportivo.

Por eso, en Cincuentopía nos suena la cara de… Mari Carmen Izquierdo.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.