En Cincuentopía nos suena la cara de… Ricardo Fernández Deu, un versátil profesional de la información que ha desarrollado su actividad en muy diversas facetas.

Ricardo Fernández Deu (1948) cursó estudios de Derecho y Periodismo. Comienza a trabajar a mediados de los sesenta en Radio Juventud de Barcelona e ingresa cuatro años después en Radio Nacional de España, incorporándose a la plantilla de programas informativos.

A comienzos de los setenta empieza a trabajar también en Televisión Española, en un primer momento en el circuito de Cataluña y a partir de 1974 a nivel nacional. Allí participa no sólo en programas informativos sino también en magazines del estilo de 300 millones. Es durante ese periodo de tiempo cuando alcanza sus mayores cotas de notoriedad.

A partir de 1977 Ricardo Fernández Deu va centrándose en tareas de dirección y gestión, tanto en la radio y la televisión como en el ámbito corporativo.

Finales de los ochenta y comienzos de los noventa marcan un nuevo repunte en su popularidad, a raíz de su intervención en el programa Tribunal Popular, en el que se debatían distintos temas de actualidad siempre bajo la mecánica de un juicio.

Pese a que ha continuado ligado a los medios audiovisuales, a partir de mediados de los años noventa Ricardo Fernández Deu centra más su atención profesional en temas que tienen que ver con la asesoría de imagen y comunicación e incluso la política (fue elegido diputado del Parlamento de Cataluña en la legislatura 1999-2003).

A lo largo de su dilatada trayectoria Ricardo Fernández Deu ha obtenido distintos galardones. Entre ellos figuran la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil, la Creu de Sant Jordi, el Premio Antena de Oro, el Premio Nacional del Seguro o el Premio Federico Gallo concedido por la Academia de la Radio.

Por eso, en Cincuentopía nos suena la cara de… Ricardo Fernández Deu.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.