Llega el verano y con él las salidas para disfrutar de la naturaleza. A veces pasamos mucho tiempo en el campo e incluso llegamos a aburrirnos echando de menos la tele, el ordenador o las videoconsolas. Pero ya que tenemos el privilegio de estar en un lugar tan bonito, aprendamos a disfrutar de ello y sacarle el máximo provecho haciendo cosas diferentes y bonitas.

En nuestros paseos recogemos ramas, hojas, cortezas, …, que os recomiendo guardéis convenientemente en una caja, porque luego será el material a partir del que desarrollaremos nuestras creaciones.

 

 

Un cuenco.

Cuenco de palitos

 

Os propongo para empezar hacer un pequeño cuenco para ir soltando nuestras manos.

Cogemos unas cuantas ramas de nuestra caja de distintos tamaños y diámetros  y  seleccionamos las que más se adapten al trabajo que vamos a hacer y con el resto  más adelante os contaré cosas nuevas que podéis crear con ellos.

 

 

 

 

Elegimos un cuenco que nos va a servir de molde, puede ser del tamaño que deseéis dependiendo de la utilidad que queráis darle después, yo he elegido uno pequeño porque quería terminarlo rápido. A veces podemos desesperarnos si lo que estamos haciendo nos cuesta demasiado tiempo.

Con la ayuda de la pistola de silicona, he ido pegando pequeños palitos rodeando el perímetro del cuenco. Vosotros podéis utilizar cualquier pegamento que sea rápido y una vez hecha la circunferencia completa se va subiendo hacia arriba de una forma irregular, conforme nos apetezca, dejando salir nuestra creatividad  porque tenemos que disfrutar mientras lo hacemos tanto como con el resultado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con un poco de paciencia, obtendremos el cuenco, que podrá contener lo que deseemos.

 

Cuadro de un árbol en relieve.
Para realizar esta manualidad, escogí algunos de los materiales que recogí por el monte como las ramitas, corteza de los árboles, y hojas secas. Como herramientas utilicé  una plancha de madera de contrachapado de 6mm de grosor, la pistola de silicona caliente, el cutter y un cortador con la forma de una hoja.

 

Primero pegué la rama  a la plancha de madera con la pistola, empezando desde abajo, pegaba un trocito y  lo sostenía un poco hasta que quedaba firmemente adherido a la madera y así cada una de las ramas, el cutter lo utilice para retirar la silicona sobrante una vez ya seca.

 

Después con pequeños trozos de corteza fui montando lo que sería la tierra firme donde se asienta nuestro árbol.

 

Cortar las hojas fue lo más sencillo, primero las puse por todo el árbol y cuando estaban todas en su sitio fui pegándolas una a una pon una mínima cantidad de silicona porque no quería que se quedaran planas sobre la madera, quería que estuvieran como retorcidas que de daba un aspecto más natural.

 

Para terminar le rocié con un poco de laca para proteger el trabajo.