Yo nací en los años 60, para que los lectores mas jóvenes os situéis, en España gobernaba Franco y en las casas el “Patriarca”, que solía ser el hombre de más edad.

MI GENERACIÓN, NUESTRA GENERACIÓN

Era una generación, en la que nos enseñaban que la mujer debía ser sumisa, era inferior al hombre por haber nacido mujer. Se presuponía que su capacidad era inferior, no solo por tener menos fuerza física, si no porque se nos consideraba menos inteligentes. Esas premisas, venían heredadas de nuestros Padres y Abuelos, que a su vez habían sido educados del mismo modo. Yo me siento afortunada, porque mi generación fue la del cambio social, pero por desgracia esa estructura de vida, sigue instalada aún hoy en muchos sitios del mundo, y no me refiero a un pueblecito de las montañas, al margen del progreso social, o a algún país subdesarrollado, me refiero a una forma de pensar, que existe en muchos hogares de ciudades avanzadas y de países como el nuestro.

Por suerte, la mujer lleva años luchando por afianzar su visibilidad en la sociedad, una lucha, a veces silencios, en su propio entorno, rompiendo barreras y demostrando día a día su propia valía, otras con actos públicos y reivindicaciones sociales.

Los movimientos Feministas, como principio de un cambio justo y necesario, es realmente interesante como concepto histórico. Para los que estéis interesados en saber un poco mas sobre la historia del Feminismo, os adjunto este enlace, en él se puede leer una cronología de los momentos mas importantes de una lucha, que lleva generaciones vigente, aunque en la actualidad se ha desenfocado bastante.

Durante todos esos años, la que hoy en día se ha dado en llamar “Violencia de Genero”, era no solo aceptada, si no bien vista. El padre debía educar a sus hijas en esa “Sumisión forzosa” y para ello, valía todo, incluso el mal trato físico. Cuando la mujer se casaba, esa responsabilidad pasaba al marido. Si la esposa demostraba algo de iniciativa o carácter, el Esposo era quien la debía someter para que “Fuera una buena esposa”. El día a día estaba lleno de “Porque yo lo digo” o “Tu lo haces y punto”. Era una educación Patriarcal, en muchos casos, por no decir casi siempre apoyada por las distintas religiones que cohabitan en nuestra sociedad, y que pasaba de generación en generación, de Padres a hijos. Esta conducta, no solo se veía en el trato a la mujer en casa o posteriormente en su inserción en el mercado laboral. Era un concepto de vida, tan arraigado, que se refleja en cada pequeño detalle de nuestra sociedad, desde la gramática, hasta los protocolos de buena educación.

Personalmente creo que todo eso debe cambiar, pero debe ser un cambio que se produzca desde dentro, desde la educación de las nuevas generaciones en la empatía, el respeto a los demás y sobre todo el crecimiento personal.

LOS MALOS TRATOS

Para mi, tenemos que hacernos varias preguntas antes de seguir:

– ¿QUE SON LOS MALOS TRATOS?
– ¿SOLO SON MALOS TRATOS CUANDO SON ENTRE HOMBRE Y MUJER?
– ¿PORQUE, A PESAR DE LA EVOLUCIÓN SOCIAL Y LAS MULTIPLES   CAMPAÑAS, NO SE REDUCE ESTA CONDUCTA?
– ¿COMO EDUCAR A LAS SIGUIENTES GENERACIONES?

Para dar respuesta a estas preguntas me haría falta escribir un libro, no solo un artículo, por eso algunos de estos análisis los voy colgando en mi Blog pero quiero compartir con vosotros algunas breves reflexiones.Dejando a un lado la herencia histórica y las tradiciones heredadas, para mi los malos tratos son solo una guerra de poder, en una sociedad, que nos enseña que el mas fuerte es el mejor. El problema es que muchas veces, se confunde ser fuerte con ser agresivo. Mi definición de una persona fuerte, es:

“Alguien que vence obstáculos, que a pesar de los problemas, sigue en pie y que lucha con sus mejores armas: inteligencia, trabajo, esa energía interior que tenemos todos y tesón, contra las adversidades”.

No es mas fuerte quien pega mas o grita mas, lo es quien a pesar de todo eso, reúne los pedazos y sigue avanzando. Quien se reinventa una y otra vez, y sigue adelante con su vida, a pesar de estar roto por dentro”. Esa es la verdadera “PERSONA FUERTE”

El problema en esta, o otras muchas sociedades, es que ese tipo de persona, es temido porque es casi indestructible. La gente que no es capaz de enfrentarse a los problemas con valentía, los que no saben encontrar argumentos para hacer valer su opinión, y todos los que se sienten inferiores ante una persona así, recurren a la violencia, y al mal trato para imponerse. Pegan, menosprecian y hasta matan con tal de hacer valer su opinión. El Maltratador hombre, o mujer, eso da igual, no es mas que “Una persona asustada, que pierde el control de sus actos, por miedo a esa perdida de control”.

Dicho así, puede sonar banal  o hasta que justifique esas acciones. Nada mas lejos de mi intención, y desde este artículo, CONDENO y ME OPONGO a CUALQUIER TIPO DE MAL TRATO, FISICO, EMOCIONAL o SOCIAL.

Para mi, es el mas vil de los actos, lo ejerza quien lo ejerza, pero esa dualidad entre victima y agresor, es precisamente lo que utilizan los maltratadores, para ejercer control sobre sus victimas. Cuantas veces se oye decir a la victima de un maltratador: “Si es un buen hombre, es que lo está pasando mal, y cuando me pega o me agrede, luego viene y me pide perdón, me dice que no lo volverá a hacer, y yo le creo” El agresor se vuelve victima y abusa de la empatía de su presa. Es un círculo que cuesta romper, están en juego muchos sentimientos, ignorancia y un largo juego de poder que acaba casi siempre muy mal. Generalmente, el agresor juega con el afecto de su victima, que por amor o cariño, justifica lo que está pasando. Romper ese vínculo afectivo, a veces, es más duro que aguantar una bofetada. No digamos si el agresor es más sutil, y sus malos tratos no son físicos, en ese momento entramos en “Arenas movedizas”. Demostrar o ni siquiera hablar de esos malos tratos psicológicos, es casi un tabú, que para muchas victimas, se les vuelve en contra con frases como “Porque se lo permites”, “No será para tanto” o la peor  ”Son cosas tuyas, es que estas deprimida”.

Vivimos en una sociedad, donde queda muy bien compartir en las redes sociales la foto del niño desnutrido de Biafra. Pero si es a la persona que está cerca, a quien le pasa algo, miramos para otro lado, hacer algo es entrometerse en su vida, y eso está socialmente mal visto. Hay estadísticas para todos los gustos, sobre mujeres maltratadas, sobre muertes por violencia de género, acoso escolar y una larga lista de otras “maravillas”, a las que los medios de comunicación nos tienen, tan acostumbrados, que ya no reaccionamos. Al verlo en la tele o en el periódico, parece cosa de ficción. Es cosa de otros, a mi no me puede pasar, pero si que pasa.

Yo creo que si queremos que las cosas cambien, el principio está en esas mujeres y madres de mediana edad. Mujeres educadas en esa generación del “Servilismo” y que a su vez, siguen educando y protegiendo a sus maridos e hijos.Está claro que cualquier cambio se debe hacer desde la infancia, un niño educado en el respeto y la tolerancia, será un mejor adulto. Pero los responsables de educar a esos niños son precisamente los hombres y mujeres que, en su día a día, hacen todo lo contrario.

Por muchos currículos escolares, hojas de ruta y acuerdos ministeriales que se alcancen, si las personas encargadas de la educación de las futuras generaciones, no cambian, difícilmente cambiarán las personas del futuro.

Los padres, descargan toda la responsabilidad de la educación de los hijos en los profesores. Pero esos valores, se deben aprender en casa. Las Madres y Padres son los que, con su ejemplo y no con moralinas inútiles, deben educar. Por desgracia en muchos hogares, la gente que convive, son perfectos desconocidos. Gente que cohabita bajo un mismo techo por meras cuestiones de parentesco o aún peor, por necesidades económicas, pero que no se molestan en conocerse y en compartir nada, solo conviven.

No digamos la sobreprotección de algunos padres hacia sus hijos, que a espaldas de los hábitos de conducta, fuera de ese entorno familiar, pondrían la mano en el fuego por sus retoños.

Como os decía antes, yo creo que el verdadero cambio, se producirá solo el día que la sociedad se conciencie, y actúe sobre esa “Inmensa masa gris de mediana edad”, criada con protocolos de vida obsoletos, que se conforman con sobrevivir en aras de la calidad de vida, y que dan la espalda a la realidad del día a día que nos rodea.

Creo que el verdadero cambio social empieza por uno mismo, reflexionando y llevando a nuestras propias vidas, esa evolución hacia un mundo mejor.

Los estamentos sociales emprenden numerosas actuaciones, políticamente muy rentables, pero con escasa repercusión personal. La tolerancia está bien, pero mi vida no va a mejorar por ver un dibujito inclusivo en el semáforo de la esquina. Mi vida mejorara cuando mi familia colabore en el día a día, o cuando el respeto vaya más allá de la simple palabra “Gracias”.

Creo que el cambio es una labor de todos, pero los que debemos liderar ese cambio, somos precisamente los adultos que todavía tenemos fuerzas para luchar, y no dejárselo a la juventud, que precisamente por eso, por ser jóvenes, son idealistas, vehemente y a veces poco prácticos.

EL MONÓLOGO “UN PASITO PALANTE”

Recientemente una compañera Narradora, Yolanda Sáez Gast y yo, nos embarcamos en un proyecto, un espectáculo Teatral orientado a esas mujeres y hombres que viven adormilados acatando las reglas impuestas por la sociedad.

El espectáculo “UN PASITO PALANTE” de nuestra compañía Scoppio-Doppio, aborda temas cotidianos, esos estereotipos sociales, que aceptamos sin hacer preguntas. En clave de humor y con el ánimo de llevar al espectador a reflexionar sobre sus propias vidas, hacemos una reflexión personal sobre lo que supone no, reaccionar en algunos momentos de la vida.

Quiero pensar que este espectáculo, será nuestro granito de arena a la lucha de esta sociedad, por evolucionar.

MI EXPERIENCIA PERSONAL

Personalmente, como os dije al principio de este artículo, yo me siento una persona afortunada, en mi vida me he visto envuelta en varias situaciones donde los malos tratos han intentado acabar conmigo, pero por suerte el destino me ha dado una cabeza pensante, que me ha permitido luchar y hacerme cada vez mas fuerte.

Me gusta observar el mundo que me rodea, e involucrarme en ese cambio, que creo es imprescindible, eso me ha llevado a escribir algunas reflexiones en mi Blog que os animo a leer, os dejo algunos enlaces que creo vienen al caso de este artículo:

EDUCACIÓN EMOCIONAL – UNICO ANTIDOTO CONTRA EL MAL TRATO

PERSONALIDAD – ALQUIMISTA

EMPATÍA – DON Y CASTIGO DE SENTIR A LOS DEMAS

RUFFIANO O PERSONA DE CONDUCTA FELINA

Quedan muchas cosas que se deberían decir, en una fecha como esta, en la que se anima a la gente a concienciarse sobre la “Erradicación de la Violencia de Genero”, pero el mensaje más importante que creo debemos recordar es:

NO MIRES PARA OTRO LADO, SIEMPRE HAY UNA SALIDA, SI ALGUIEN TE TIENDE UNA MANO, ENCONTRARLA ESA SALIDA, ES MÁS FÁCIL.

Espero que mis ideas, por lo menos, os despierten algunas preguntas, y os animo a uniros a esa lucha, que desde hace tiempo, personas como yo, llevamos a cabo contra el Mal Trato.

Rosemary Cocchiglia. Desde hace más de 25 años directora del Estudio de Danza Gambini, En el año 2000 funda el Ballet Gambini, compañía dedicada a la producción y realización de espectáculos de Danza-Teatro para público Infantil y Familiar. Producciones con coreografías y guiones de Rosemary Cocchiglia.