Confieso que tenía muchas ganas de leer Derecho natural, la nueva novela de Ignacio Martínez de Pisón. Procedo ahora a compartir con los seguidores de Cincuentopía mis impresiones tras pasar unas cuantas horas en la compañía del texto.

A grandes rasgos Derecho natural narra la historia de una atípica familia barcelonesa a lo largo de casi un cuarto de siglo (entre finales de los años sesenta y 1990). Lo de atípica tiene que ver con las características de buena parte de sus componentes, cuyas singularidades no voy a desvelar aquí para no destripar la novela. Baste decir, a manera de anticipo, que el padre se parece al cantante Demis Roussos (no desvelo ningún secreto porque se sabe desde la primera línea del libro) hasta el punto de ganarse la vida imitándolo.

Ignacio Martínez de Pisón (1960) prosigue con Derecho natural su paulatino (e interrumpido) ascenso a la cumbre de la narrativa española. Una vez más nos encontramos ante una novela sólidamente construida, escrita con más que notable técnica, en la que sus principales elementos narrativos se engarzan con tanta precisión como aparente sencillez y que gestiona con indudable acierto los distintos saltos en el tiempo.

Es cierto que la obra no alcanza los niveles de excelencia de El día de mañana o La buena reputación, sus dos novelas anteriores, pero en cualquier caso se trata de un libro sumamente interesante, entretenido y agradable de leer, que con casi toda seguridad hará las delicias de la creciente legión de seguidores del escritor nacido en Zaragoza y afincado en Barcelona.

Ignacio Martínez de Pisón nos sitúa ante un triple elemento de reflexión: el de la dialéctica que se produce en todo núcleo familiar, el referido al impacto que el paso el tiempo tiene en los individuos y el del devenir político de España tradicionalmente identificado con la transición. A mi juicio los resultados finales son sumamente brillantes en la primera de las facetas, correctos en el caso de la segunda y discretos en lo que atañe a la última (muy posiblemente porque el autor tampoco tenga un gran interés en profundizar en ella).

Tradicionalmente uno de los aspectos en los que más brilla Ignacio Martínez de Pisón es el de la definición de los personajes. En el caso de Derecho natural encuentro ciertas irregularidades, se alternan momentos brillantes (la eterna polémica padre-madre o las cambiantes relaciones entre las hermanas Cristina y Paloma son excelentes muestras) con otros más bien anodinos (por ejemplo, las reflexiones laborales del hijo-narrador o lo que tiene que ver con la evolución del personaje de su hermano Manolo) y esta intermitencia va en detrimento de la certera delimitación del elenco que compone el clan familiar de los Ortega.

Conforme discurre Derecho natural la novela va tornándose más sombría, los iniciales momentos cómicos (algunos de ellos hilarantes) se difuminan hasta desaparecer casi por completo, lo trágico se abre paso ante lo grotesco, el drama comienza impregnar con creciente intensidad las páginas del libro, acaso como si el transcurso de los años no sólo deteriorara a los protagonistas sino también dañara el clima emotivo de la obra considerada en su conjunto, una tecla estilística que requiere un formidable oficio narrativo y que Ignacio Martínez de Pisón gestiona con singular maestría.

Por todo lo indicado, Derecho natural es una novela a la que merece la pena dedicar unas cuantas horas de nuestro tiempo. Y, por supuesto, es también una aceptable manera para acercarse a la producción literaria de Ignacio Martínez de Pisón, buena parte de ella editada por Seix Barral.

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Ignacio Martínez de Pisón. Derecho natural. Seix Barral.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.