En Cincuentopía nos suena la cara de… Luis Miravitlles, un auténtico pionero en la divulgación científica cuyas apariciones en la pequeña pantalla durante los años sesenta y setenta lo convirtieron en un personaje sumamente popular.

Luis Miravitlles (1930-1995) impartió cátedra en Televisión Española durante casi veinte años. Licenciado en Farmacia, dedicó buena parte de su vida profesional a la divulgación de la ciencia en los medios de comunicación.

Luis Miravitlles ingresó en Televisión Española a finales de los años cincuenta. Su apariencia seria, su voz enigmática y su sapiencia constituían una combinación que fascinaba a los telespectadores de la época, que seguían con pasión una clase de contenidos que hasta ese momento no habían resultado de particular interés para la opinión pública.

Quedan en el recuerdo sus apariciones en programas como Visado para el futuro, Las fronteras de la ciencia, Misterios al descubierto, La prehistoria del futuro… Veamos a Luis Miravitlles en acción. ¡Qué recuerdos!

Y para los seguidores de Cincuentopía que se hayan quedado con ganas, les ofrecemos la posibilidad de ver los distintos programas de La prehistoria del futuro a través de este enlace.

De manera paralela, Luis Miravitlles ejerció la docencia en los ámbitos de la bioquímica y la geología, fue asesor de la NASA y académico de la Real Academia de Medicina de Barcelona. Asimismo escribió numerosos libros (algunos de ellos con una tirada más que apreciable que incluso fueron traducidos a otras lenguas) y trabajó en entidades públicas y privadas.

A lo largo de su trayectoria Luis Miravitlles obtuvo numerosos galardones. Entre ellos se encuentran el Premio Ondas 1965 y la Medalla al Mérito Militar de Primera Clase.

Por eso, en Cincuentopía nos suena la cara de… Luis Miravitlles.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.