Quiero dedicar la última reseña de este año a Antonio Buero Vallejo. En 2016 se ha conmemorado el primer centenario de su nacimiento en la más completa indiferencia (¿algún seguidor de Cincuentopía ha visto alguna de sus obras representadas en algún teatro español durante estos últimos doce meses?). Centraré mi atención en Historia de una escalera, no la mejor (aunque sobre gustos no hay nada escrito) aunque posiblemente sí la que reúne una serie de circunstancias que la convierten en única.

Porque, en efecto más allá de cualquier otra consideración Historia de una escalera es un símbolo. Para que nos hagamos una idea, cuando la obra se estrenó en 1949 los escenarios españoles estaban repletos de reposiciones de dramaturgos como Arniches, Marquina o Benavente (éste en menor medida) o de los trabajos de autores como Pemán, Luca de Tena, Calvo Sotelo, Ruiz Iriarte. Era un tipo de teatro plano, timorato, rancio, que eludía todo compromiso social (más bien servía para consolidar un determinado estado de cosas), repleto de diálogos ramplones y personajes estereotipados.

Escrita entre 1947 y 1948, Historia de una escalera marca un antes y un después en el teatro español del segundo tercio del siglo XX. No sólo se trata de la obtención del Premio Lope de Vega tras casi quince años sin ser convocado sino que constituye la constatación de que Antonio Buero Vallejo (1916-2000) trae consigo un aire renovador, una nueva manera de tratar temas que no aparecían en las producciones de otros autores, una carpintería escénica sin fisuras y una notable capacidad para la rápida definición de los personajes, entre otros aspectos particularmente destacados.

A grandes rasgos, Historia de una escalera relata en tres actos la frustración de un grupo de personajes, enfrentados ante los reveses de la vida y ante su propia incapacidad para progresar en el ámbito económico y en el plano moral a lo largo de más de treinta años. Un complejo entramado de relaciones personales sirve para conformar una obra que avanza de forma tan asfixiante como desalentadora, alejada de toda complacencia o esperanza.

¿Qué aporta casi siete décadas después de su estreno? A mi juicio una notable gestión de las variables tiempo y espacio por parte de Antonio Buero Vallejo que facilita que apenas se haya visto afectada por el paso de los años. Con relación al tiempo y la idea del eterno retorno que subyace en la totalidad de la obra, nos encontramos ante la capacidad del dramaturgo para cincelar con una sola frase un completo cuadro de situaciones y acontecimientos y conseguir embridar un periodo tan extenso como el recogido.

No menos meritorio es el tratamiento del espacio: una escalera en un declive tan constante como inexorable, donde los antiguos vecinos rumian sus viejas e inacabables inquinas y los recién llegados critican y desprecian a aquéllos; un entorno tan miserable como mezquino, en el que no hay lugar para la alegría o la fraternidad y donde el aburrimiento, el rencor y la cerrilidad campan por sus respetos.

Hoy, hay muchas comunidades de vecinos como las de Historia de una escalera; hoy, existen amplios sectores de la sociedad que se sienten como los protagonistas de la obra de Antonio Buero Vallejo; hoy, da toda la impresión de que la capacidad del ser humano para albergar el rencor resulta casi infinita; hoy, seguimos dando la espalda a los eternos problemas con la absurda convicción de que no mirarlos de frente es la mejor solución para que desaparezcan…

La edición de Historia de una escalera utilizada para esta reseña cuenta con una muy interesante introducción de Virtudes Serrano, que en tan sólo unas páginas ofrece algunas claves estratégicas, tan didácticas como atinadas, para comprender mejor la propuesta estética y ética de Antonio Buero Vallejo a lo largo de medio siglo de presencia en los escenarios.

Ahora que el ninguneo parece ser la pauta a seguir con el teatro de Antonio Buero Vallejo creo que la atenta lectura de Historia de una escalera es una excelente manera de recuperar a uno de los grandes autores de la escena española. Animo a los seguidores de Cincuentopía a no dejarse llevar por modas ni encorsetamientos y a acercarse al apasionante universo creativo de este dramaturgo.

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Antonio Buero Vallejo. Historia de una escalera. Austral.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.