El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) dedica una exposición a la figura del artista Julio González durante los días 23 de marzo al 30 de diciembre de 2018.

Las constelaciones de Julio González. Entre la representación y la realidad” enfatiza los conceptos existenciales de la experiencia escultórica del artista: la manipulación estética de los materiales y su disposición espacial, partiendo desde la sensibilidad y perspectiva actuales, así como la incorporación de otras propuestas tridimensionales que demuestran la vigencia de sus aportaciones constructivas.

La exposición sobre Julio González se articula en torno a cinco áreas temáticas que ofrecen un panorama por otras tantas esferas del pensamiento conectadas a hitos culturales del progreso humano: la transformación de la mirada y la percepción, los valores racionales e intuitivos, las formulaciones arquitectónicas y espaciales, los procesos y conciencia de la forma, así como la estructura del objeto y su defensa de la ficción.

Julio González (1876-1942) está considerado el padre de la escultura en hierro. Ha forjado su estilo en su afán por incorporar el espacio y el tiempo a su obra, toda vez que la dotaba de nuevos valores constructivos y expresivos con los que marcó el desarrollo de la escultura contemporánea.

Comisariada por Josep Salvador, la muestra del IVAM de Valencia permite advertir el personal lenguaje plástico de Julio González, su ruptura con el pasado y los ideales estéticos que trazan su singular trayectoria artística, su pensamiento y capacidad creativa. Su obra cambió el rumbo de la escultura contemporánea. Inmerso en la encrucijada de los nuevos lenguajes que se desarrollaron en las primeras décadas del siglo XX, sus propuestas constructivas reconcilian con las expresiones más auténticas de la sensibilidad moderna, cargadas de razón, sentimiento y esperanza.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.