Karpov contra Korchnoi 1978: ajedrez y política internacionalEntre el 18 de julio y el 17 de octubre de 1978 Anatoli Karpov y Víctor Korchnoi disputaron el Campeonato Mundial de Ajedrez en la ciudad de Baguío (Filipinas). A lo largo de tres meses se vivieron algunos de los momentos más tensos en la historia de este deporte, muy marcado por la particular escena política de la época.

A finales de los años setenta el ajedrez formaba parte del proceso de guerra fría entre Occidente y Oriente. Desde 1948, con la sola excepción del estadounidense Bobby Fischer (1972-75), todos los campeones del mundo eran ciudadanos de la Unión Soviética: Mijail Botvinnkik (1948-57, 1958-60 y 1961-63), Vasily Smislov (1957-58) Mijail Tahl (1960-61), Tigran Petrosian (1963-69), Boris Spassky (1969-72) y Anatoli Karpov, quien ostentaba el cetro mundial desde 1975 tras la negativa del anterior campeón, Fischer, a defenderlo.

En aquellos momentos ambos eran los dos mejores jugadores del momento con claridad. Además, ya se habían enfrentado en 1972 para determinar el finalista que debía enfrentarse a Fischer, con una ajustada victoria de Karpov por 12,5 a 11,5 puntos y polémica incluida entre ambos contendientes.

Anatoli Karpov (1951), tras obtener su título en 1975 sin necesidad de disputar una sola partida, había demostrado su enorme capacidad triunfando en diez de los doce torneos de primer nivel en los que había participado. Había cumplido su promesa de competir (lo habitual en los campeones mundiales de entonces era que vivieran en una situación de casi retiro a la espera de rival para un nuevo evento) y su porcentaje de victorias ante los mejores jugadores del mundo se situaba por encima del 71 por ciento, una cifra excepcional.

Por su parte Víctor Korchnoi (1931) también había obtenido notables resultados en las competiciones en las que había participado en esos últimos años. Además, en 1976 había protagonizado una espectacular huída de la Unión Soviética, recibiendo asilo político en Holanda y con posterioridad la nacionalidad de Suiza.

Con esos antecedentes no es de extrañar el clima tenso que presidió la totalidad del evento. Ambos contendientes comparecieron con personajes polémicos en sus respectivos equipos: en el de Karpov se encontraba el parapsicólogo Wladimir Zukhav, a quien Korchnoi acusaba de interceptar mentalmente su juego; y en el de Korchnoi destacaba la figura de un presunto delincuente local que desempeñaba la función de intérprete. En este vídeo del Canal Discovery Channel se subrayan algunas añagazas psicológicas vividas en Baguío.

El match, cuyo ganador sería el primer jugador que obtuviese seis victorias (las tablas no contaban), comenzó con algunos problemas protocolarios iniciales sobre las banderas con las que debían competir los contendientes (al final se decidió que no habría ninguna) y los himnos que habían de sonar.

Las siete primeras transcurrieron entre constantes empates, si bien Korchnoi dejó escapar algunas buenas oportunidades. En cualquier caso, los analistas estuvieron de acuerdo en subrayar el bajo nivel ofrecido por ambos ajedrecistas.

Poco a poco Karpov comenzó a decantar el duelo a su favor, llegando a las cinco victorias (por sólo dos de Korchnoi) en la partida número 27. En ese momento parecía que el choque estaba decidido: Korchnoi había dejado escapar muchas oportunidades y Karpov había aprovechado todas las suyas. Pero algo pareció cambiar a partir de la partida 28: Korchnoi venció en tres de las cuatro partidas siguientes y el match volvió a igualarse 5 a 5.

El 17 de octubre se celebró la partida número 32. En pleno desarrollo de la misma apareció Wladimir Zukhav, el famoso parapsicólogo de Karpov, a quien se había vetado el acceso a la zona de espectadores desde la partida 17 tras las protestas de Korchnoi. Karpov jugó a un nivel extraordinario mientras que Korchnoi, posiblemente desconcentrado, no ofreció su mejor versión. El resultado final fue la victoria del primero, reteniendo así el título de campeón. En este vídeo puede verse cuál fue el desarrollo de la partida.

Las semanas siguientes fueron casi tan escandalosas como las correspondientes al choque. Korchnoi denunció a las autoridades soviéticas y éstas, a su vez, desataron una feroz campaña propagandística contra el recién nacionalizado ciudadano suizo.

Ambos contendientes volverían a enfrentarse tres años después, venciendo Karpov con claridad. Pero ésa es ya otra historia. Karpov seguiría en la cumbre del ajedrez y ofrecería un épico conjunto de enfrentamientos con Gary Kasparov entre 1985 y 1995; y Korchnoi se convertiría en uno de los jugadores más longevos y con mejores resultados de toda la historia del ajedrez (llegó a ganar un torneo de máximo nivel con setenta años).

Son muchos los libros escritos sobre este impresionante duelo: algunos de ellos resultan muy técnicos (sólo aptos para grandes conocedores del ajedrez) y otros se quedan en la mera anécdota. A nosotros nos gusta el que en su momento escribió el gran ajedrecista español Román Torán, un completo reportaje en el que además de incluirse el desarrollo de cada una de las partidas hay entrevistas con ambos contendientes y con algunos destacados jugadores de la época.