La agonía de Francia constituye la enésima demostración del talento literario de Manuel Chaves Nogales, uno de los grandes (y en su momento más infravalorados) periodistas españoles del siglo XX.

Desde hace aproximadamente una década la figura de Manuel Chaves Nogales (1897-1944) se encuentra sometida a proceso de revisión y reivindicación ante la opinión pública. Pese a ser uno de los periodistas más conocidos durante las décadas de los veinte y treinta, tras su muerte en el exilio siguió un largo olvido durante medio siglo.

La agonía de Francia explica uno de esos episodios de la Segunda Guerra Mundial que no siempre ha sido analizado con la debida precisión: la rápida rendición de Francia en 1940, tras apenar ofrecer resistencia a Alemania, en claro y sangrante contraste con lo que mientras tanto sucedía en Gran Bretaña (véase a este respecto el no menos interesante Cuando yunque, yunque. Cuando martillo, martillo de Augusto Assía también reseñado en su momento en Cincuentopía).

En apenas 180 páginas Manuel Chaves Nogales traza un magistral mosaico de la hecatombe en el que se concatenan cuestiones como la decadencia espiritual del país, la simulación del servicio por parte de buena parte de sus ciudadanos, la claudicación intelectual ante la barbarie hitleriana o los continuados embates provenientes de comunismo y nacionalismo integral maurrasiano.

El periodista originario de Sevilla, en esos momentos exiliado en París tras huir de España como consecuencia de la Guerra Civil, vivió buena parte del proceso en primera persona hasta que de nuevo tuvo que expatriarse (en esta ocasión a Londres) ante la avalancha de barbarie que otra vez se cernía sobre él. Todo ello causa que su testimonio sea, si cabe, todavía más preciso, cabal e impresionante que en otras ocasiones.

Con el rigor de un cirujano y la emoción de un demócrata convencido Manuel Chaves Nogales va posando su perspicaz y sutil mirada en aspectos como la caída del gobierno Daladier y los dimes y diretes entre las bambalinas parlamentarias, la ineficacia de un ejército no preparado para un conflicto bélico de muy distinta concepción a todo lo hasta entonces conocido, la inexorable labor de zapa de la quinta columna sobre la opinión pública francesa, el efecto desmoralizador de los primeros bombardeos aéreos en París…

Si magistral es lo que dice no menos espléndida resulta la manera en que lo expresa. Pocas veces percibimos un dominio estilístico de tal índole puesto al servicio de contar y explicar una realidad tan dramática como la que se estaba produciendo. El uso de una adjetivación certera o el empleo de comparaciones y metáforas nos crean la sensación de encontrarnos también allí y nos impelen a continuar con la lectura de La agonía de Francia página tras página, capítulo tras capítulo. Qué decir ante un pasaje como el que sigue, perfecta síntesis de todo lo hasta ahora indicado: “Pero esta inteligencia trabajaba en el vacío, giraba vertiginosa e inútilmente como la hélice de un buque cuya proa ha encallado en un banco de arena y cuya popa levantada se queda fuera del agua. El barco estaba varado y en la bajamar de la democracia las aspas de la inteligencia francesa batían el aire vanamente”.

Algún crítico ha calificado La agonía de Francia como el mejor libro escrito por Manuel Chaves Nogales. No soy capaz de afirmarlo con tanta rotundidad ante la enorme calidad de obras como A sangre y fuego, Juan Belmonte: matador de toros o El maestro Juan Martínez que estaba allí, por señalar unos cuantos ejemplos. Lo que sí es cierto es que nos encontramos ante una obra magnífica que debería ser lectura obligada para cualquier estudiante de periodismo o para quienes aspiren a comprender la historia desde una perspectiva alejada de fanatismos o falsas erudiciones.

A todos aquellos seguidores de Cincuentopía interesados en profundizar sobre la vida y trayectoria de Manuel Chaves Nogales les recomendamos tanto que lean sus textos (una parte ya significativa de ellos está publicada en la editorial Libros del Asteroide) como que vean el documental (con su correspondiente libro) El hombre que estaba allí, de Daniel Suberviola y Luis Felipe Torrente, donde se glosa su figura.

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Manuel Chaves Nogales. La agonía de Francia. Libros del Asteroide.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.