La canción de las sombras de John Connolly. Una vez más John Connolly hace acto de presencia en Cincuentopía, en esta ocasión con La canción de las sombras, la decimocuarta entrega de su célebre serie protagonizada por el detective Charlie Parker, la siguiente en el tiempo tras La ira de los ángeles y El invierno del lobo, libros ya reseñados meses atrás.

Encontrarse ante una novela de John Connolly (1968) es como reencontrarse con un grupo de viejos amigos, a quienes hace ya algún tiempo que no veíamos pero con quienes nos bastan cinco minutos para ponernos al día y tener la sensación de que fue ayer mismo cuando charlábamos de lo divino y lo humano.

Como en toda pandilla está el héroe indiscutible (y ese papel no hay quien se lo quite a Charlie Parker); tienen su correspondiente protagonismo los amiguetes más cercanos (es decir, sus habituales compañeros de correrías Louis y Ángel y, en otra línea, su antigua esposa Rachel y su hija Sam); tenemos noticias de vez en cuando de los conocidos habituales que no se resignan a dejar de aparecer (y aquí entran los hermanos Fulci, el detective Gordon Walsh, el agente Ross, el rabino Epstein y su ayudante Liat …); y, por supuesto, hay tiempo para que los usuales chicos malos pongan su granito de arena (sí, lo adelanto, una vez más El Coleccionista anda por ahí en busca de recuerdos).

La canción de las sombras de John Connolly parte de un hecho acaecido durante la Segunda Guerra Mundial en un campo de concentración nazi. ¿Quiénes estuvieron presentes y qué fue lo que verdaderamente ocurrió? ¿Existe alguna clase de mano oculta que pretende tomarse la justicia por su mano? ¿Hay algún tipo de manto de protección hacia quienes cometieron toda clase de atrocidades décadas atrás?

Con estos mimbres (y unas cuantas cosas más), John Connolly va construyendo una novela donde, más allá de los detalles anecdóticos e incluso de los hechos abiertamente truculentos, se aprovecha para proseguir con su indagación sobre la verdadera naturaleza de la maldad que se alberga en el ser humano y para reflexionar acerca de cuestiones como la culpa, las apariencias engañosas, las carencias de la razón a la hora de explicar determinados hechos cotidianos o la viabilidad, que no la licitud, de que los ciudadanos se tomen la justicia por su mano (todas ellas ya presentes en anteriores obras).

Tengo la impresión de que John Connolly se encuentra en la cima de su saber hacer como autor de novela negra. Está en ese momento dulce en que es dueño de todos los recursos técnicos indispensables para la eficaz cimentación de un sólido edificio narrativo, dispone de un universo creativo tan rico como versátil y, al mismo tiempo, todavía no ha sido invadido por la reiteración, el aburrimiento o la falta de imaginación que en un determinado momento atenaza a la inmensa mayoría de los escritores.

En La canción de las sombras de John Connolly se dan cumplidas muestras de cómo gestionar con maestría el tempo narrativo, sobre cómo mezclar lo lírico con lo escabroso, acerca de cómo conseguir convertir lo anodino en emocionante. Una vez más nos encontramos ante su notable capacidad para incorporar numerosos personajes episódicos, todos y cada uno de ellos dotados con algún interesante rasgo en su personalidad, y ante su aparente facilidad para ejercer la máxima tensión sobre la trama sin que el cordaje literario se quiebre.

El resultado final es una historia trepidante y en constante crecimiento (sin necesidad de trampas ni imposturas) ante la que el desasosegado lector se siente impelido a pasar con impaciencia las más de 400 páginas de la novela.

Una pregunta típica relativa a cualquiera de los libros que forman parte de la saga de Charlie Parker se refiere a la necesidad o no de hablar leído con anterioridad las primeras obras para comprender las siguientes. Dada la estructura de La canción de las sombras de John Connolly no resulta en absoluto un requisito indispensable pero sí es conveniente. Es posible que un lector recién aterrizado en este complejo universo se pierda ciertos matices (por ejemplo las singulares relaciones entre Parker y Louis y Ángel, el auténtico peso específico que posee un personaje en apariencia irrelevante como El Coleccionista o la inquietante evolución que está teniendo Sam, hija del protagonista). Mi consejo es comenzar por el primero de los textos de la serie, Todo lo que muere, escrito hace ya casi dos décadas, y luego proseguir con los restantes. Todos ellos están disponibles para los lectores castellano parlantes en editorial Tusquets.

Por cierto, los traductores al español de la obra de John Connolly van a tener que trabajar a destajo: a la todavía no traducida A Time of Torment (imagino que su lanzamiento tendrá lugar en navidades) se añade A Game of Ghosts, libro introducido en sociedad con fecha de 4 de julio de 2017. En resumidas cuentas, parece que tenemos Charlie Parker para rato.

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John Connolly. La canción de las sombras. Tusquets.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.