El Museo Reina Sofía de Madrid dedica una exposición a la colección de la galerista Soledad Lorenzo durante los días 20 de diciembre de 2017 al 5 marzo de 2018.

Con el título “Colección Soledad Lorenzo. Cuestiones personales”, la muestra presenta una selección de las obras que forman parte del depósito temporal que en 2014 realizó esta galerista. En total, el depósito está compuesto por 392 piezas de 89 artistas pertenecientes a diferentes generaciones, cuyas prácticas abarcan diversas disciplinas de la creación artística actual.

En términos generales, la colección de Soledad Lorenzo se centra en el ámbito de la pintura, pero también da cabida a otros medios como el dibujo, la escultura, la fotografía, el vídeo y la instalación. Está formada en su mayor parte por artistas españoles, con destacados contrapuntos representados por artistas del ámbito internacional, especialmente estadounidense. Entre los primeros figuran nombres como Antoni Tàpies, Pablo Palazuelo o Luis Gordillo (todos ellos ya plenamente consagrados en ese momento) o Soledad Sevilla, Guillermo Pérez Villalta, José Manuel Broto o Miquel Barceló (por aquel entonces valores emergentes); entre los artistas norteamericanos que asaltan la escena de Nueva York se encuentran Eric Fischl, Robert Longo, George Condo o Julian Schnabel.

La actual exposición tuvo una primera parte, desarrollada entre el 27 septiembre y el 27 noviembre de 2017, titulada Punto de encuentro, a la que sigue la actual Cuestiones personales. En ambas puede observarse de qué modo la colección de Soledad Lorenzo, en su complejidad y riqueza, permite ser leída atendiendo tanto a aspectos generacionales y cronológicos, como a otros de carácter más conceptual, que sugieren lazos sutiles, una suerte de comunidad invisible creada desde el espacio de su galería.

La muestra sobre el legado de Soledad Lorenzo se inicia con dos de los pintores señalados como pioneros en el ámbito del retorno a la figuración, cuyo carácter híbrido y antidogmático abre todo un rizoma de posibilidades: Alfonso Fraile, con quien inaugura su galería en 1986, y Luis Gordillo. De modo similar a la exposición anterior, ambos pintores actúan como figuras raíz de un determinado modo de entender la pintura: como síntesis de elementos diversos, provenientes del informalismo, el arte pop y las corrientes geométricas, giros artísticos que conviven para dar lugar a alternativas de figuración, desprejuiciadas, refractarias a todo formalismo o dogma e interesadas en el ámbito de la psique y la identidad.

Esta forma de transgresión de los autores representados por Soledad Lorenzo se mantiene y se ramifica con artistas como Manuel Ocampo y Juan Ugalde, con un componente más crítico que subvierte determinadas iconografías de la cultura popular, o con la visceralidad gestual de Jorge Galindo, la síntesis matérica de Miquel Barceló, la apuesta obstinada por la autonomía de la pintura de José Manuel Broto o la pervivencia de una cierta gestualidad brava en José María Sicilia, que enlaza con la generación con la que se inicia cronológicamente la colección, de tal modo que, con todos ellos, se cierra el círculo de varias décadas de pintura en España.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.