Se cumple ahora un siglo desde que viera la luz La librería ambulante, una deliciosa novela con la que Christopher Morley se presentaba ante el mercado editorial estadounidense y con el que consiguió un más que remarcable éxito. El libro tardó más de noventa años en ser traducido al español pero la espera ha merecido la pena.

Christopher Morley (1890-1957) fue uno de los periodistas más prestigiosos de su época. Sus columnas y reportajes hicieron de él un personaje sumamente popular, lo que se reforzó con su paso a la literatura y con la adaptación al cine de alguna de sus novelas.

La librería ambulante se ubica en Estados Unidos en los comienzos del siglo XX. La obra narra las andanzas de Helen McGill y Roger Mifflin, en la compañía del perro Bock y la yegua Pegaso, al frente de una librería ambulante (un carromato que recibe el nombre de Parnaso) que recorre los por entonces solitarios caminos de Nueva Inglaterra, trufados de granjas aisladas y gentes apacibles.

El autor nos sitúa en una singular road novel con inequívocos ecos de Don Quijote de la Mancha, de Huckleberry Finn y Tom Sawyer, de algunos personajes de Thoreau y unos cuantos escenarios de Walt Whitman… pero constantemente salpicada con gotas de un humor tan sutil como ingenioso.

Al comienzo de esta reseña empleaba el calificativo “deliciosa” para describir la novela de Christopher Morley. Es deliciosa por el vocabulario que emplea, por las situaciones que relata, por los sentimientos de los personajes que la protagonizan, por los paisajes que describe, por las vicisitudes que atraviesan unos y otros, por el sosiego que se respira en todo momento… Delicioso es incluso su título original, Parnassus on Wheels, transformado en La librería ambulante en la versión traducida al castellano, imagino que por motivos que tienen que ver con una mejor comercialización de la obra (hay que decir que en menos de cinco años ya va por la décima reimpresión, lo que habla a las claras del éxito logrado también en el mercado hispano parlante).

El libro tiene apenas 180 páginas y se lee con facilidad. Pero que nadie se engañe, porque una vez más se demuestra que no es necesario ser rebuscado en la prosa ni exhaustivo en las descripciones ni plúmbeo en la organización de los contenidos para resultar profundo: el enamoramiento que surge entre personas de una cierta edad, el respeto a los animales de compañía, el fervor por el trabajo bien hecho, la admiración que suscita la contemplación del paisaje, el amor a los libros… son algunos de los elevados sentimientos que conforman el espíritu del texto de Christopher Morley.

La librería ambulante nos sumerge en las paradojas del ser humano y en sus anhelos muchas veces aparcados o dejados en un segundo término; una maravilla para los sentidos, para dejarse llevar por la imaginación, para encontrarse mejor con uno mismo. ¿Son precisos más argumentos para acudir a la librería más cercana y abalanzarse sobre la novela? Tiempo habrá para leer nuevas obras salidas de la pluma de Christopher Morley, entre ellas su continuación La librería encantada o ya en un entorno bastante diferente la ambientada en la Universidad de Oxford Kathleen, ambas también editadas por Periférica.

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Christopher Morley. La librería ambulante. Periférica.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.