Los Cuatro Postes. David Samuel Santos. FlickrContinuamos recorriendo los lugares teresianos y hoy nos detendremos en Ávila, lugar de nacimiento de Teresa de Jesús y cabecera de la ruta principal, que une Ávila y Alba de Tormes, que recibe el nombre De la Cuna al Sepulcro, y que nos permite pasar  otros importantes lugares de la Orden del Carmelo:  Gotarrendura, que se reivindica como el verdadero lugar de nacimiento de la santa -, Fontiveros, lugar de nacimiento del escritor y poeta místico San Juan de la Cruz-,  Duruelo, lugar en el que se estableció  la primera comunidad de Carmelitas Descalzos el 28 de noviembre de 1568, dando origen a la rama masculina del Carmelo Teresiano y Mancera, a donde se trasladó la primera fundación de frailes desde Duruelo.

El origen patronímico de Ávila no es pacífico. Obila –que significa “monte alto y crecido”, no hay que olvidar  es la ciudad más alta de España, a 1.127 m. de altitud-, es la denominación que recibió de los vetones, uno de los pueblos originarios que habitó el lugar. Otros teorías apuntan a un origen vascuence que podría hacer referencia a «breña, matorral, monte bajo» o incluso a un origen germánico derivado del gótico Awilô o Awila propuesto por el historiador Joan Corominas. Hasta 1877 se denominó «Ávila de los Caballeros» y pasó a denominarse simplemente Ávila.

Ávila es ciudad patrimonio de la Humanidad desde 1.985, junto al resto del casco histórico de la ciudad. Uno de sus méritos es poseer el recinto amurallado urbano mejor conservado del mundo. La Muralla es un auténtico ser vivo que se ha ido nutriendo de los sucesivos pobladores del enclave. Entre las piezas más curiosas que se reutilizaron en la muralla se encuentran restos funerarios romanos (estelas, cistas, cupas), así como verracos (esculturas zoomorfas, cerdos, vacas o toros, propias de los vettones, que marcaban las zonas de pastos y que se extienden por toda la provincia de Ávila).

Desde los vettones pasando por los romanos –Obila, la urbe citada por el historiador Ptolomeo en su obra Geographia-, los visigodos hasta la Edad Media en cual la estructura urbana estaba supeditada a la presencia de un recinto amurallado. Durante los siglos XII y XIII, se levanta la Muralla con el perímetro actual ubicándose en el interior diversos templos cristianos cercanos a las puertas de la muralla.  Cada sector de la sociedad, asumía diferentes labores destinadas al mantenimiento y funcionamiento de las defensas. Las obligaciones de carácter militar estaban a cargo de nobles y cristianos viejos de la ciudad), los habitantes del campo circundante y los judíos abastecían de los materiales necesarios y los campesinos y sobre todo, los musulmanes –prisioneros, en su mayor parte- surtían de la mano de obra necesaria. Con el tiempo la comunidad mudéjar adquirió una gran importancia social.

Durante el siglo XVI, época de mayor esplendor de la ciudad, fueron desmontados barbacanas, fosos … que dieron paso a edificios (la Alhóndiga, la capilla de San Segundo, …) que se adosaron a los paramentos exteriores. La escasez de fondos legitimó a los vecinos que sufragaban las costosas reparaciones para ir incorporando tramos de muralla a sus dominios. En cuanto a sus fines, la Muralla no sólo tenía un propósito militar, sino también sanitario en una época de epidemias como la temible peste. La decadencia de la ciudad también afectó a la Muralla, siendo las reparaciones contínuas debido a su mal estado.  En 1.884 fue declarada Monumento Nacional, y se encaminaron entonces a su conservación y a favorecer su finalidad cultural, en contra de la corriente imperante en Europa en la que se promovía la destrucción de las cercas medievales, consecuencia de la promulgación de las leyes de ensanche y saneamiento de las ciudades. En la actualidad se encuentran en perfecto estado de conservación, y posee unos 2.5 km. por los que se puede pasear a una altura media de 12 m. y consta de 88 torreones y 9 puertas. Lugar privilegiado de observación de la Muralla son Los Cuatro Postes, del cual dice la tradición que Santa Teresa se detuvo para sacudirse el polvo de las zapatillas y despedirse de la ciudad cuando marchaba con su hermano para sufrir el martirio en tierra de motos.

Y ya que hemos mencionado una de las huellas de Santa Teresa por la ciudad, sigamos por el conjunto de la IGLESIA Y CONVENTO DE SANTA TERESA, levantada sobre la casa natal de Teresa de Ávila. La gran cripta abovedada de enterramientos es el actual museo teresiano. Dirigidas las obras por el arquitecto carmelita Fray Alonso de San José, se inician en 1629, inaugurándose el 15 de octubre de 1636. No sigue la orientación litúrgica establecida, lo que responde al hecho de hacer coincidir el presbiterio con los aposentos donde nació Teresa de Jesús. En el brazo derecho del crucero se abre el acceso a la capilla de Santa Teresa, coincidente con estancias de la residencia paterna, y, enfrente, la «huertecilla donde la Santa hacía sus ermitas».

En la IGLESIA DE SAN JUAN BAUTISTA el 4 de abril de 1515, Teresa de Cepeda y Ahumada recibe el bautismo, en una pila gótica del S.XV que aún se conserva, siendo su padrino Blasco Núñez Vela, el que fuera primer virrey del Perú, y cuyo palacio puede ser visitado.

En el CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE GRACIA Alonso de Cepeda internó, en 1531, a su hija Teresa en contra de su voluntad, con la idea de que madurase y se formase. Conviene recordar que había quedado huérfana de madre a la edad de 12 años. La tutela de María Briceño será esencial en su formación y en su decisión de profesar como religiosa. Se conservan el comulgatorio y confesionario de esta época.

El MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN es uno de los lugares esenciales de la vida de Teresa de Ávila, donde permaneció casi ininterrumpidamente desde 1535 hasta 1574. Desde aquí se preparó la Reforma del Carmelo, para devolver la austeridad, la pobreza y la clausura a la orden. En 1717 la celda que ocupó Teresa de Jesús se transforma en la capilla de la Transverberación. El Convento también alberga un museo teresiano, donde una de las obras más sobresalientes es un dibujo realizado por Juan de la Cruz que representa a Cristo en la Cruz.

En la IGLESIA DE SANTO TOMÉ EL VIEJO, de mediados del siglo XII, Teresa de Cepeda fue increpada por el cura que oficiaba la misa. El motivo, querer fundar el MONASTERIO DE SAN JOSÉ, la que sería la primera fundación de la nueva Orden de las Carmelitas Descalzas de San José.

El 24 de agosto de 1562 se funda el MONASTERIO DE SAN JOSÉ –LAS MADRES-. El monasterio se componía de un conjunto de casas –adquiridas por su hermana Juana de Ahumada y su cuñado y financiada entre otros por su hermano, Rodrigo-, que se agruparon creando un espacio arquitectónico que aún hoy se conserva, y una pequeña iglesia, hoy desaparecida, que fue sustituida, entre 1608 y 1615, por otra levantada con los planos del arquitecto Francisco de Mora que planteó el arquetipo de iglesia carmelitana. El convento recogerá el ideal monástico, sencillo y austero, de Santa Teresa. Conserva las antiguas dependencias conventuales, que permiten imaginar cómo era aquel primer convento de la reforma y el espíritu de su promotora: cocina, refectorio, celda de la santa, claustro, campana fundacional y la escalera del diablo, por la que Teresa cayó en las Navidades de 1577, rompiéndose el brazo izquierdo.

Cuando Teresa de Jesús se traslada del Convento de la Encarnación al Monasterio de San José, se descalzó ante la virgen de la Soterraña (talla del S.XIII-XIV),que se encuentra en la BASÍLICA DE SAN VICENTE.

La CATEDRAL, la primera catedral española de estilo gótico de España y que también tenía uso militar, alberga la Capilla de Santa Teresa –de estilo renacentista- que fue construida por Pedro del Valle. Contiene la imagen de la Virgen de la Caridad, que antaño se encontraba en la desaparecida iglesia de San Lázaro, junto al puente sobre el Adaja, a la que se encomendó Teresa de Cepeda cuando murió su madre, siendo ella una niña de 12 años. En el paramento derecho está ubicada una pintura que rememora la visión que Teresa de Ávila tuvo en esta capilla.

La CASA DE DOÑA GUIOMAR DE ULLOA, amiga de Teresa de Cepeda, sólo conserva la fachada, y es una muestra de la arquitectura doméstica del siglo XVI.

La celebración de la presente edición de Las Edades del Hombre dedicada a Santa Teresa de Jesús tendrá como sedes Ávila y Alba de Tormes y nos dará oportunidad de visitar otros monumentos en Ávila, la exposición tendrá tres emplazamientos: Convento de Nuestra Señora de Gracia, Capilla de Mosén Rubí y la Iglesia de San Juan Bautista.

La Flor de Castilla.  Janice FlickrComo hay que reponer fuerzas, nos podemos decantar por un menú denominado DegustÁvila, que ofrecen 23 restaurantes de la zona. Se trata de un menú degustación compuesto de tres primeros que se servirán en cazoletas para cada uno de los comensales con patatas revolconas, sopa castellana y judías del Barco de Ávila; un segundo, consistente en un Chuletón de ternera de Ávila -mínimo 750 gramos- para compartir; pan y agua (resto de bebida no incluida), y finalmente un postre casero típico. Se dispone también de un menú infantil.Además, los turistas que cuenten con la entrada de VisitÁvila , tendrán un descuento de un euro por cada menú.

¿Y cómo no recordar las célebres Yemas de Santa Teresa, que se exportan hasta Estados Unidos? La primera pastelería en comercializarlas con la denominación «Yemas de Santa Teresa» a mediados del siglo XIX fue la «Flor de Castilla» (anteriormente conocida como “La Dulce Avilesa”). Por si queréis intentar en casa su elaboración, os dejamos la receta recogida en Patrimonio Gastronómico.

Esperamos que os hayan estimulado tanto estas líneas como para acercaros a la ciudad, que es mucho más que la ruta descrita. Os dejamos con las palabras de Camilo José Cela, “Ávila, (…) la capital de España que vive más cerca del cielo, es una minúscula y apacible ciudad amurallada y gentil, recoleta, noble y silenciosa. Ávila, mística y tradicional, honesta y dura, espera, fuera del tiempo, el corazón amigo a quien entregar su secreto diáfano y misterioso”.

Plano de la guia de CJC avilas,es