María Andrea Casamayor fue una matemática del siglo XVIII que desarrolló una intensa actividad en una época en la que el acceso de las mujeres al conocimiento científico era prácticamente imposible. Por eso decimos de ella que fue una adelantada a su época. Desde Cincuentopía te invitamos a comprobar lo cierto de esta afirmación.

Su nombre completo era María Andrea Casamayor y de la Coma. Nació y falleció en Zaragoza, ciudad en la que adquirió, consolidó y transmitió todo su ingente canal de saberes en el ámbito de los números y de la aritmética.

No se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento (sí consta que el matrimonio de sus padres se produjo en 1705) y esta escasez de datos sobre su figura es una constante. Por ejemplo, se conoce que fue discípula de los Padres Escolapios aunque poco más acerca de su formación. Y sí existe constancia de que falleció en octubre de 1780, que en ese momento vivía en la calle de La Coma (en la actualidad Damián Forment) y que está enterrada en la Parroquia del Pilar.

La Zaragoza donde vivió María Andrea Casamayor era una ciudad en franco crecimiento, una vez superados los estragos de la Guerra de Sucesión, quizá uno de los lugares donde las ideas de la Ilustración brotaron con mayor vigor en toda España. Es posible que este entorno facilitara las cosas (siempre dentro de los férreos límites de la época) a la científica a la hora de adquirir formación en un momento donde no había instituciones docentes dedicadas a las mujeres.

María Andrea Casamayor destacó por su formidable capacidad en el manejo de los números y sus extensísimos conocimientos aritméticos. Sus estudios fueron de particular relevancia para las matemáticas aplicadas.

María Andrea Casamayor, una matemática adelantada a su época

Portada del libro Tyrocinio Arithmetico en el que María Andrea Casamayor mostraba las reglas básicas de la aritmética

A lo largo de su trayectoria escribió dos obras sobre aritmética, ambas publicadas bajo el pseudónimo masculino Casandro Manes de la Marca y Arioa: la primera se tituló Tyrocinio Arithmetico y mostraba las reglas básicas de la aritmética, además de contener una tabla con pesos, medidas y monedas de la época con distintas equivalencias; la segunda llevó por título El para sí solo y en ella demuestra sus profundos conocimientos matemáticos al mostrar diversas aplicaciones en la vida cotidiana (esta obra en la actualidad se considera perdida).

Lo que está claro es que María Andrea Casamayor fue una científica de primer nivel. De hecho, algunos estudiosos la sitúan al nivel de talentos como Marie Curie (la primera persona en recibir dos Premios Nobel en distintas especialidades, en su caso Física y Química) o Ada Lovelace (considerada la primera programadora de la historia).

La importancia de María Andrea Casamayor es de tal magnitud que se trata de la única científica española del siglo XVIII de la que hoy en día se conservan sus libros. Sin embargo, su impacto en la España actual es más bien modesto. El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (en su sede de Alcobendas en Madrid) cuenta con un aula dedicada a su figura. En 2009 el Ayuntamiento de Zaragoza le dedicó una calle; también Gijón cuenta con una calle con su nombre. Y poco más. Deseamos que este homenaje desde Cincuentopía contribuya a concienciar sobre la auténtica relevancia de esta científica.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».