Nos acercamos a la pintora Julia MinguillónJulia Minguillón es una de las más destacadas pintoras españolas del segundo tercio del siglo XX. Su estilo, a caballo entre el postimpresionismo y el naturalismo, muestra a una artista de una extraordinaria sensibilidad (sus retratos son realmente magníficos) cuyo legado, quizá, se ha difuminado con el transcurso de los años.

Aunque nacida en Lugo, Julia Minguillón Iglesias (1907-1965) comenzó su formación en Valladolid con el pintor Castro Cires cuando apenas contaba once años de edad. Posteriormente la completó en Madrid en la Escuela de Artes y Oficios y en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, donde se licenció en 1932 como profesora de dibujo y pintura. Entre los maestros que más huella dejaron en su quehacer artístico durante estos años de destacan Manuel Benedito, Eduardo Chicharro, Ignacio Pinazo, Cecilio Pla y Joaquín Valverde.

A lo largo de su trayectoria Julia Minguillón tocó una extensa gama de temas. Además de su faceta como retratista, son también llamativos sus paisajes y escenas de género, todas ellas rebosantes de lirismo y sensibilidad. Su pintura se caracteriza por aspectos como la dulzura de unas gamas sobrias, el equilibrio en la composición y la buscada carencia de grandilocuencia en la presentación de los motivos pictóricos.

Nos acercamos a la pintora Julia Minguillón

Escuela de Doloriñas, una de sus obras más destacadas. Propiedad del Museo de Prado (Madrid). En depósito en el Museo Provincial de Lugo

Julia Minguillón tuvo una exitosa carrera profesional. Uno de sus cuadros cumbres, Escuela de Doloriñas, obtuvo la Medalla de Oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes en el año 1941. La obra, propiedad del Museo del Prado y en la actualidad en depósito en el Museo Provincial de Lugo, es una significativa muestra de su particular estilo: tendencia al primitivismo (que le lleva a pintar sobre tabla en vez de sobre lienzo), esquematismo con ciertos toques de postcubismo en la composición, pincelada sutil a la vez que enérgica y acreditado dominio de la paleta cromática.

En 1948 ganó el Gran Premio de Bellas Artes y un año después fue elegida miembro de la Real Academia Gallega. También participó en relevantes competiciones internacionales en lugares como Baltimore, Nueva York, Pittsburg y San Francisco, dejando en todos ellos una impronta de buen hacer.

Un detalle que llama la atención es que sólo celebró cinco exposiciones individuales en vida: la primera en Madrid en 1945 y la última en Guatemala en 1958. Por el contrario, fue habitual su presencia en exposiciones colectivas tanto a escala nacional como en distintos países europeos (Italia, Portugal, Reino Unido) e iberoamericanos (Argentina, Brasil, México).

Julia Minguillón falleció en plena madurez, cuando todavía restaba por ofrecer al mundo gran parte de lo mejor de su pintura. Pese a ello, ha dejado para la posteridad un considerable  número de cuadros magníficos, repartidos por los cinco continentes. Siempre nos quedará su legado. En el comienzo de este vídeo rescatado del archivo del NoDo podemos ver una referencia a su primera exposición celebrada en Madrid.