Por distintas circunstancias mis reseñas literarias en Cincuentopía no se producen con la periodicidad de épocas pasadas. No obstante, me gustaría romper este silencio con un un sentido homenaje a Francisco González Ledesma a través de Peores maneras de morir, la última de sus novelas publicada en vida.

Francisco González Ledesma (1927-2015) fue un escritor particularmente precoz. Con apenas 21 años no sólo tenía ya una relevante producción a sus espaldas sino que había obtenido el Premio Internacional de Novela por el texto Sombras viejas, cuya publicación fue rechazada por la censura. En gran medida dicha prohibición no fue sino un preámbulo de lo que le ocurriría durante las siguientes tres décadas y que, entre otras cosas (además de la necesidad de subsistir mediante el destajismo literario), le obligó a firmar parte de sus obras con seudónimos tan diversos como Silver Kane, Taylor Nummy, Fernando Robles, Enrique Moriel, Silvia Valdemar o Rosa Alcázar.

Más allá de sus incursiones en otros ámbitos, aludir a Francisco González Ledesma es referirse a uno de los pilares en los que se sustenta la novela negra española contemporánea, acaso en compañía de Francisco García Pavón, Mario Lacruz, Manuel Vázquez Montalbán o Juan Madrid. Quizá su creación literaria más destacada sea Ricardo Méndez (en realidad casi siempre Méndez a secas), inspector de policía con plaza en las comisarías menos agraciadas de los barrios menos agraciados de Barcelona y protagonista de una serie de novelas que arranca en 1983 y que llega hasta 2013 (no tengo en cuenta una precuela escrita por la hija del novelista en 2017 bajo el título Llámame Méndez).

Peores maneras de morir supone la despedida de Méndez tal y como lo conocemos. Nos encontramos ante un inspector envejecido, que recorre las calles de una ciudad que cada vez le resulta más ajena, cuyos contactos van paulatinamente desapareciendo. Se advierte un tono crepuscular en cada una de las más de 350 páginas de que consta la obra, centrada en la investigación sobre el asesinato de dos jóvenes en el barrio del Raval y su conexión con el tráfico de mujeres procedentes de Europa del Este.

El libro contiene buena parte de los habituales componentes del planeta Méndez que tanto gustan a sus seguidores (entre los que tengo la satisfacción de encontrarme): ironía, acción, las justas dosis de intriga, reflexión, crítica social, diálogos particularmente brillantes y divertidos, enjundiosas referencias culturales, incorrección política a raudales, chascarrillos de actualidad…

Publicada dos años antes de su fallecimiento, Peores maneras de morir no es la mejor de las novelas de Francisco González Ledesma sobre Méndez pero su lectura se hace entretenida y cuenta con momentos de excelente nivel, donde el brío narrativo del escritor se manifiesta como en sus mejores momentos.

Quizá lo más interesante del libro es que puede ser la antesala para quienes decidan dar el paso de adentrarse en el fascinante universo creativo de González Ledesma. Dedicado a ese grupo de potenciales nuevos aficionados a las andanzas del inspector Méndez van dos enlaces a las respectivas ediciones cuyos derechos ostentan Planeta y RBA.

En nombre de todos, muchas gracias a Francisco González Ledesma, allá donde pueda encontrarse, por tantos ratos gratos que nos ha hecho pasar. Y en la medida que le atañe, gracias también al inspector Ricardo Méndez, convertido ya en una creación inmortal.

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Francisco González Ledesma. Peores maneras de morir. Planeta Booket.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.