Pianista frustrado se da un garbeo por la Zarzuela. La Zarzuela está recuperando su presencia en la vida cultural gracias a la labor, entre otros, del Teatro del Mismo Nombre en la calle Jovellanos de Madrid. Lo está haciendo para solaz de un montón de gente, incluso de los que no sabían que existía. Los mayores mayores tienen grabadas en la memoria romanzas y melodías clásicas de Zarzuela que ya para nosotros, mayores a secas, son de los tiempos de Maricastaña pero que eran los hits de principios del siglo XX. Luego vinieron los hits de la posguerra en ‘Canciones para después de una guerra’, aunque para nosotros los postbeatleanos los hits sean más de la movida y de todo lo que vendría detrás, por citar la producción patria.

Pianista frustrado en la ZarzuelaEn la actualidad no hay actualidad cultural que valga y tenemos que encajar esto de la Zarzuela como sea. ¿Dónde está la actualidad de la música clásica? Es más fácil escribir sobre alguna cuestión informativa de actualidad que de cultura en general, y no digamos de la Zarzuela. Porque recibimos gran cantidad de información actual a través de numerosos canales, aunque no queramos o no seamos conscientes de ello, y de cultura: cero. Lo cierto es que la música clásica, la cultura en general, tiene otro ritmo: el del aniversario, del premio o del funeral. Hacemos más nostalgia, más conmemoración, que actualidad. Pero el ejercicio de la nostalgia sin más no ayuda a crear lectores. Aunque también tengo mis dudas respecto a que la actualidad los haga.

Pianista frustrado en la ZarzuelaLo que sí tienen los ejercicios de nostalgia como la Zarzuela es mucha empatía y una muy alta incidencia en la gente cercana que se identifica con el que escribe o lo que escribe. De esta forma aquí tenemos un grupo de mayores y de mayores mayores que se pueden sentir aludidos y sentir la cercanía, el calor, sentirse arropados, por este particular grupo de solidaridad. Aunque no podemos poner el ritmo de actualidad nos recogemos en la soledad del recuerdo y el arrebato por el pasado. “Hace tiempo que vengo al taller y no sé a qué vengo. / Eso es muy alarmante, eso no lo comprendo”; “A la sombra de una sombrilla son ideales (…) Yo soy un caballero español. Yo no soy extranjera”; “Pobre chica la que tiene que servir”; “Venimos de la Ronda de Embajadores / al lao de la Ribera de Curtidores”.

Pianista frustrado en la ZarzuelaTodas esas músicas y letras que inundan nuestro imaginario colectivo y que llevábamos “cinceladas en la mente con letras de molde”, que diría Mercedes Cebrián, eran los hits de la época de nuestros mayores. Como música clásica las rechazábamos y parecía repertorio más de batalla que de altos estudios musicales clásicos. Nada más falso, aunque hace falta perspectiva para darse cuenta de que lo que tienes más cerca es lo que más te puede enriquecer. Le ocurrió también al Flamenco, que de ser un entretenimiento para señoritos saltó a la primera línea de la cultura y el patrimonio inmaterial de la humanidad. No hace falta dar nombres porque nos saltaremos muchos, pero tenemos que decir que desde la Antología de la Zarzuela de Tamayo hasta las romanzas cantadas por Domingo hay una interminable lista de artistas, obras, compositores, teatros y promotores que mantienen el género y la tradición muy vivos.

Volviendo a la información, si tuviera que ponerle cara a la actualidad de la música clásica empezaría por la actualidad pianística, dada mi frustración particular, y no llegaría muy lejos. Comentar el último concierto de Yuja Wang o la última proeza de algún pianista ruso o rebuscar en las listas de los diez mejores aburriría a los lectores. Difícil decidir qué puede ser importante. Sí es cierto sin embargo que, de forma silenciosa para la actualidad no especializada, aparecen nuevas generaciones de pianistas y se impulsa el crecimiento del virtuosismo en este instrumento.

Por otra parte, en el mundo de los conciertos la actualidad puede estar en el último de la Filarmónica de Berlín o la penúltima explicación de las sinfonías de Beethoven por el penúltimo director de moda, ya sea el tostón de Christian Thielemann o el mediático venezolano Gustavo Dudamel. Pero tampoco conseguimos que el caballo de la actualidad corra como para que todo el mundo se fije en él. Hasta Dudamel ha sido ‘víctima’ de la actualidad no por su trabajo sino por unas declaraciones respecto a la muerte de un joven músico en una manifestación antigubernamental en Caracas (y de esto hace ya más de un año) y por las posteriores acusaciones de seguidismo del régimen chavista.

El tercer eje de la música clásica en el que fijarnos es el de la ópera. Parece éste un poco independiente de los dos anteriores, y de hecho lo es. Un buen aficionado a la ópera no es necesariamente un aficionado a la música sinfónica o a los solistas de cualquier instrumento. Desde luego ha de abominar de la Zarzuela y situarla como un género menor, si no parecería que sus conocimientos artísticos se depreciaran. Craso error, tenemos la labor de educarle. Pero para este aficionado parece que hay más actualidad, se le cuida más. En otros países distintos del nuestro, además, saben sacarle más partido al mundo de la cultura. He visto programas americanos de actualidad en los que incluyen una tertulia, por ejemplo, con el intendente del MET de Nueva York, la soprano Anna Netrebko es entrevistada por varios periodistas en una deliciosa media hora.

Pianista frustrado en la ZarzuelaEn España esto no es que no ocurra, es que es impensable. Podemos ver magníficos canales de televisión especializados en música Classica, pero raramente vemos una crítica en un periódico de un estreno operístico que no sea por cuestiones extramusicales, más raramente de un concierto sinfónico y casi inexistente una reseña de un concierto de instrumentista solo, ni siquiera música de cámara. Menos aún pretendan ustedes que en la televisión, en un formato importado de éxito como son los ‘late show’ del tipo Buenafuente o los programas del prime time postelediarios, se pudiera hacer esa pequeña pieza al estilo de la antes comentada con una soprano o un tenor famoso, un director artístico y un crítico musical. ¿No interesa? ¿Los equipos productores de estos programas saben lo que es la música? Sí, realmente son todos ingeniosos, pero sus chistes no pasan de ser meros comentarios de la realidad diaria más pobre en versión monólogo y, además, se repiten hasta la saciedad. No hay fundamento, no hay contenido cultural, el ingenio queda reducido a una mera retahíla de comentarios ligados sin profundidad, sin alma y con un esquema repetido hasta el aburrimiento.

El único hueco que se me ocurre es precisamente el del género chico. La Zarzuela puede ser el lugar donde lo popular y lo intelectual se pueden unir para dejar a su paso una estela de enriquecimiento colectivo que nos haga más cultos. Realmente es un ejercicio cultural de altos vuelos y de entretenimiento que no debe estar relegado a las, por otra parte meritorias, versiones con que nos obsequia “Cine de Barrio”. Váyase, amigo lector, ahora mismo a la Zarzuela y saque boletos para ver cualquiera de las producciones de esta temporada que todavía hay mucha ‘tela que cortar’.

Indicamos a continuación para los seguidores de Cincuentopía todos los enlaces que forman la serie Pianista frustrado de Santiago Martínez Arias:
Pianista frustrado: Plan de 1966
Pianista frustrado y un programa de concierto
Pianista frustrado y callado hasta ahora… Fausto
Pianista frustrado en Navidad
Pianista frustrado peleando con la tecnología
Pianista frustrado y los enigmas de internet

Santiago Martínez Arias

El sobrenombre define bien a Santiago Martínez Arias. Como cualquier personaje de extraña biografía profesional es difícil seguir su pista vital. Tiene altos estudios musicales internacionales y ello se evidencia rápidamente en su conversación. Inevitablemente también se comprueba que es experto en seguridad y defensa y doctor en relaciones internacionales, jefe de prensa editorial, profesor universitario, además de tener un pasado, lejano ya, como corresponsal de ‘El Independiente’ en Europa oriental. Más parece que sea un agente, y aunque su pasado pianístico fuera glorioso, sólo quedan los restos del naufragio. Ha representado a Stingray CLASSICA.