La Fundación Canal de Madrid acoge una exposición dedicada a los grabados y cerámicas de Pablo Picasso que tiene lugar durante los días 1 de junio al 15 de agosto de 2017.

Bajo el título Picasso y el Mediterráneo”, la muestra de la Fundación Canal de Madrid reúne más de noventa obras, entre grabados y cerámicas, procedentes de la Fundación Picasso-Museo Casa Natal de Málaga, que describe la relación del artista con el Mediterráneo, una de sus fuentes de inspiración más constantes.

Los paisajes, la mitología, el clasicismo, la playa, la tauromaquia… son algunos de los aspectos reflejados en la exposición de la Fundación Canal de Madrid que ofrecen al visitante una  visión de conjunto de cómo el hecho Mediterráneo influye y condiciona la obra de Picasso.

El montaje expositivo traslada al visitante a orillas del Mediterráneo, evocando las playas y rincones junto al mar a través de la alternancia a rayas de los colores azul turquesa y blanco. La muestra de la Fundación Canal de Madrid se divide en cuatro secciones que, en conjunto, aportan una visión precisa del hecho mediterráneo en la obra de Picasso. Las cuatro secciones son: tauromaquia, un ritual mediterráneo; el esplendor de los cuerpos; celebración mitológica; y expresiones del mundo antiguo.

A través de este enlace se puede ver un vídeo (de apenas tres minutos de duración) con algunos aspectos adicionales de la muestra de la Fundación Canal de Madrid.

De particular relevancia son las 44 obras que integran la faceta dedicada a la tauromaquia, en la que se puede analizar no sólo la importancia de los toros como motivo de creación que fascinó a Picasso durante toda su trayectoria, sino también su propia evolución artística. En su serie de litografías sobre el toro, realizadas entre diciembre de 1945 y enero de 1946, el creador parte de la representación realista y tradicional del animal, pasa del realismo al cubismo y de este a un estilo cercano al surrealismo.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.