Gracias a la gentileza de la editorial Maeva entro en contacto con la novelista Anne Ostby y con su novela Porciones de felicidad, un libro que narra las relaciones de cinco amigas y compañeras de instituto casi cinco décadas después.

Reconozco que no tenía ninguna clase de referencia acerca de Anne Ostby (1958), una escritora nacida en Noruega que ha viajado y vivido por unos cuantos países de todo el mundo y que además de Porciones de felicidad cuenta con siete libros dirigidos a niños y adolescentes (hasta donde sé, ninguno de ellos traducido al español).

En Porciones de felicidad Anne Ostby reflexiona sobre algunos de los temas de más hondo calado en la literatura universal: por encima de todos, el inexorable paso del tiempo y el indefectible proceso de envejecimiento y consiguiente desgaste físico, mental y emocional; en segundo término, el no menos relevante asunto que tiene que ver con la amistad, sus vaivenes durante el transcurso de los años, las inevitables decepciones y alegrías…

Para construir Porciones de felicidad la autora sitúa a cinco mujeres de nacionalidad noruega, todas ellas por encima de los 65 años, en Fiyi, la isla país del océano Pacífico relativamente cercana a Australia y Nueva Zelanda. Poco a poco, a través de las vicisitudes de Kat, Ingrid, Lisbeth, Maya y Sina se va tejiendo el entramado narrativo que es reforzado, a modo de contrapunto, con la aportación de los autóctonos del lugar (particularmente Ateca).

Anne Ostby apuesta por un punto de vista sustentado en el narrador omnisciente que muy a menudo combina con la primera persona, lo que en ocasiones puede conducir a cierta confusión por parte de algunos lectores. En cualquier caso, el libro traducido por Mar Vidal no del noruego sino de la versión inglesa fijada por la propia autora, es de lectura fácil y sus más de trescientas páginas se “digieren”sin demasiado esfuerzo.

Tengo la percepción de que la propuesta creativa de Anne Ostby en Porciones de felicidad puede resultar de particular agrado para quienes en su momento disfrutaron con la novelas de Enid Blyton (sobre todo con su serie dedicada a Torres de Malory) o para los que encontraron gratificante una película como Cocoon. Desde luego quienes detesten uno o los dos ejemplos anteriormente indicados (de todo hay en la viña del Señor) no tendrán en la presente obra la mejor de las referencias posibles.

En el debe de Porciones de felicidad cabe subrayar que los personajes resultan en exceso arquetípicos (la intelectual, la líder, la pija, la marginal, la reprimida, la niña sabelotodo…), que la narración avanza con desigual ritmo (más fluida en los dos primeros tercios del libro que en su tramo final) o que hay cierto abuso en la contraposición entre el indígena bueno y sabio y el extranjero arrogante y algo obtuso.

Por todo lo hasta ahora indicado Porciones de felicidad es una novela que puede ser particularmente interesante para quienes tengan un cierto recorrido vital a sus espaldas (y aquí incluyo a la legión de seguidores de Cincuentopía) dado que se encontrarán reflejados en más de una de las situaciones relatadas por la autora a lo largo de sus páginas. Por mi parte me hago el propósito de tratar de seguir con mayor atención la figura literaria de Anne Ostby.

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Anne Ostby. Porciones de felicidad. Maeva.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.