Dentro de nuestra sección sobre Recetas cincuentópicas hoy presentamos una receta relativa a ensalada de invierno. Para ello, contamos con la ayuda de nuestra empresa colaboradora, La Montaña Aliños, que siempre tiene la gentileza de permitir que utilicemos algunas de las recetas que han ido acumulando a lo largo de los años y cuyos riquísimos productos os recomendamos de manera encarecida.

Como punto de partida, esta receta de ensalada de invierno lleva para su aliño vinagre de fresón. Este aliño resulta particularmente adecuado para su maridaje con ensaladas que tengan frutas rojas, fresones, granadas, frambuesas… pero también puede ser empleado con determinadas carnes (magret, cerdo, pollo), pescados (lubina, bacalao) o quesos (brie, feta, curado) entre otros muchos productos. También es perfecto para darle un toque al yogourt o a la macedonia.

¿Qué ingredientes necesitamos para la ensalada de invierno? Aquí van (para cuatro personas):

  • Una bolsa de ensalada variada
  • Brotes de col lombarda
  • Brotes de cebolla
  • Brotes de brócoli
  • Zanahoria rallada
  • Pipas peladas
  • Granos de media granada
  • Dos fresones a taquitos
  • Veinte gramos de turrón tipo Jijona desmigado
  • Aliño de fresón
  • Sal Maldon
  • Aceite de albahaca
  • Pimienta recién molida

Comencemos con la elaboración de la ensalada de invierno. Anticipamos a los seguidores de Cincuentopía que se trata de una receta fácil de hacer y que se prepara en unos diez minutos. La sintetizamos en cinco pasos:

  1. Disponer la ensañada variada en un plato junto con los brotes de col, cebolla, brócoli y la zanahoria rallada
  2. Trocear los fresones a tacos y desgranar la media granada. Esparcir la fruta y las pipas sobre la ensalada
  3. Desmigar el turrón y poner sobre la ensalada
  4. Condimentar con aliño de fresón y aceite de albahaca
  5. Salpimentar al gusto

Y ya está: tenemos la ensalada de invierno lista para comer y disfrutar. ¡Buen provecho, cincuentópicos!

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.