La sección sobre recetas cincuentópicas apuesta por una receta sana, equilibrada, sorprendente y deliciosa. Se trata de torres de naranja y remolacha.

Muchas gracias a nuestra empresa colaboradora, La Montaña Aliños, por su gentileza a la hora de permitirnos utilizar sus recetas y cuyos excelentes productos siempre recomendamos.

Esta receta de torres de naranja y remolacha lleva para su aliño vinagre de frutas del bosque. Este aliño resulta muy apropiado para aquellas ensaladas que contengan frutas rojas, fresones, frambuesas, naranja o manzana; y también lo podemos emplear como acompañante de carnes (solomillo, magret, cerdo, pollo) o hasta pescados como el atún. Asimismo es fácil de combinar con diferentes quesos (brie, cabra, curado), espinacas, canónigos, piñones, nueces…

¿Qué ingredientes necesitamos para estas torres de naranja y remolacha? Aquí van (para cuatro personas):

  • Dos naranjas grandes y jugosas
  • Dos remolachas cocidas
  • Dos fresones
  • Media granada
  • Ocho hojas de hierbabuena
  • Aliño de frutas del bosque
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal Maldon
  • Pimienta negra

Vayamos con la receta de las torres de naranja y remolacha. Anticipamos a los seguidores de Cincuentopía que es fácil de hacer y que se prepara en unos diez minutos. Distinguimos siete pasos:

  1. Pelar las naranjas y cortarla en rodajas de unos 1,5 centímetros, cuatro por naranja
  2. Cortar la remolacha en rodajas de aproximadamente 1 centímetro
  3. Crear ocho torres disponiendo consecutivamente rodajas de naranja y remolacha
  4. Trocear los fresones a tacos y ponerlos sobre las torres
  5. Desgranar la media granada y poner los granos sobre las torres
  6. Adornar con las hojas de hierbabuena y aliñar con el aliño de frutas del bosque
  7. Salpimentar al gusto y rociar con aceite de oliva virgen extra

Ya están las torres de naranja y remolacha listas para comer y disfrutar.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».