“En lo más crudo del invierno aprendí que dentro de mí hay un verano invencible”

Albert Camus

Sé optimista. Pese a todo. Pese a lo negro que lo pintan. Pese a que digan que ya estás mayor para intentarlo o para entender lo que está pasando. Aunque te cueste seguir el ritmo y parezca que para ti ya no hay sitio porque los jóvenes vienen muy preparados y con ganas de comerse el mundo. Tú les conoces, no hace tanto que fuiste uno de ellos y sabes que todavía te necesitan pese a su arrogancia.

Sonríe. Aunque parezca que eres idiota o que no entiendes nada. Sonríe porque al hacerlo se ilumina tu cara y te quitas peso de encima.  Sonríe con los ojos para borrar de tu cara la desilusión. Y la falta de  ganas. Sonríe. Verás que la gente se acerca. Y una cosa lleva a la otra y quién sabe lo que puede pasar después.

Alégrate de estar vivo y de poder contarlo. Observa las arrugas que tienes  alrededor de tus ojos y de tu boca y piensa en lo que has vivido. Las risas, los amigos, los hijos, los amores, los viajes. El trabajo con sentido. La música que has escuchado y los libros que has leído. Los veranos que han llegado a tu ventana.

Eso ya no te lo quita nadie.

Saber que eres único e irrepetible debería bastar para levantarte cada mañana con ganas de comerte el mundo y dejar tu huella en él.

Tira lo que ya no sirva. No pierdas más el tiempo con quien no lo merece y deshazte de las cargas pesadas. Camina ligero y sé tu mejor compañía. Descansa. Ya no es necesario fingir que eres perfecto y que todo está bajo control. Pero que no se diga por ahí que tú no tienes lo que hay que tener.

Escribe, piensa, muévete, aprende a hablar otros idiomas. No bajes la guardia y no te des por vencido porque queda mucho combate  por librar. Imagina que eres libre y actúa como si lo fueras. Nunca es tarde  para ser quien podrías haber sido. Cómprate un billete de ida a cualquier lugar donde te lo pongan más fácil. Donde te necesiten y tu experiencia valga.

Todo lo que te pasa es cosa tuya y tú tienes la última palabra.

Os dejo aquí un video con una charla  que me  ha gustado  mucho de Jane Fonda, la actriz norteamericana, siempre activista y reivindicativa, que se ha convertido en estos últimos años en la gran defensora de la dignidad de las personas en lo que ella llama “el tercer acto de la vida”. Nosotros estamos solo al principio de ese camino que ella y otros han recorrido antes y sus reflexiones pueden ayudarnos a ver la vida con una perspectiva diferente, no como una curva que decrece con los años sino como una escalera en la que cada peldaño  te acerca a la  plenitud.

Paloma Carreño.

Aunque en estos tiempos que corren quien no es un gurú o un crack no es nadie, yo confieso ser nada más y nada menos que una profesional del marketing y la comunicación estratégica que ha desarrollado su carrera profesional en entornos internacionales. Veinticinco años en los que lo he hecho lo mejor que he sabido y me han dejado, que ya es bastante. Apasionada de la creatividad y de cualquier actividad que nos impulse a ser más libres y más felices. En la actualidad, cofundadora de Gildascloset.com