¡Ya es oficial!: desde el pasado 28 de octubre la actriz estadounidense Julia Roberts es miembro del Club de Cincuentopía. Y es que los años pasan para todos. Repasemos cómo ha logrado su incorporación a nuestro club.

Julia Roberts nació en Georgia. Sus primeros escarceos con el mundo del cine tienen lugar en los años ochenta, con algunas pequeñas intervenciones que ni siquiera figuran reflejadas en los títulos de crédito. No obstante en 1989 le llega su primer papel en el film Magnolias de acero, que supone un notable reconocimiento por parte de crítica y público.

Los noventa marcan su gran eclosión. En 1990 protagoniza Pretty Woman y se convierte en un icono a escala internacional. A lo largo de esos años se suceden los proyectos de manera ininterrumpida, casi siempre coronados por el éxito: Durmiendo con su enemigo, Hook, El informe pelícano, Todos dicen I love you, Conspiración, Notting Hill… son algunas de las películas más conocidas.

Ya en el siglo XXI Julia Roberts continúa manteniendo su nivel de prestigio en la taquilla, consolidándose como una de las actrices mejor pagadas de la industria cinematográfica. Erin Brockovich (por la que gana el Óscar), La sonrisa de Mona Lisa, Closer, Juego de poder o Duplicity refrendan su capacidad para reinventarse.

A lo largo de su carrera Julia Roberts ha acumulado toda clase de galardones de máxima relevancia. Entre ellos figuran el Premio Óscar a la Mejor Actriz, tres Premios Globos de Oro, un Premio Bafta y un Premio del Sindicato de Actores.

En la actualidad Julia Roberts continúa embarcada en diferentes proyectos profesionales. De manera paralela desarrolla una intensa actividad publicitaria y también participa en distintas causas solidarias, destacando su compromiso con el entorno medioambiental. Desde aquí la damos la bienvenida al Club de Cincuentopía y le transmitimos el deseo de que continúe su buena racha.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.