Quienes son lectores habituales de Cincuentopía, conocen la vis literaria de Alejandro Vaca Berdayes. No es la única. Alejandro es el prototipo de hombre curioso. Ha practicado o practica el montañismo, la naútica, las artes marciales, los bailes de salón … Desde Cincuentopía le hemos pedido que nos muestre su faceta más solidaria. La de Jandro Sandrini. La de la práctica de la Magia solidaria a los 50 años como miembro de Ilusionistas sin Fronteras.

¿Cómo te iniciaste en la Magia?

Me inicié en el mundo de la Magia una tarde de domingo cuando tenía tan solo siete años. Fue en verano, el 15 de junio para ser más concreto. Las nueve de la noche, con una mayor precisión. Se había celebrado la final de la Copa de futbol de España entre el Atlético de Madrid y el Valencia. Ganó el equipo madrileño por 2-1. Fabuloso. Fue la primera vez que sentí los colores rojiblancos como propios. Ahí me hice atlético. Más tarde, las cosas no fueron igual. El equipo, el Atlético de Madrid, no iba bien, un año, otro… mucho tiempo con resultados muy fluctuantes. Al final, pensé que, para mejorar esa situación, se necesitaba algo especial. Por esa razón entré en el mundo de la Magia: para ayudar al Atlético. Eso pensé entonces. Mis ingenuos siete años me lo hicieron creer.

¿Por qué haces Magia?

La Magia siempre fue, es y será imprescindible para las personas. Todos precisamos, cada día, una sonrisa, una sorpresa, una ilusión. Ya en la Roma clásica se proyectó el axioma: “Pan y circo”. Personalmente prefiero realizar Magia de escena. El escenario me resulta especialmente seductor, sugerente y emocionante. Tanto cuando represento obras teatrales, como cuando realizo Magia. Algo que me sosiega cuando tengo que actuar, es llegar con tiempo para tratar de preparar todo lo mejor posible. Al final, siempre el mimo por los pequeños detalles es lo que determina el éxito de una actuación. Me considero un profesional de la Magia… de la Solidaridad. De la Magia solidaria a los 50 años

¿Cómo es practicar la Magia solidaria a los 50 años?

Magia solidaria a los 50Actualmente desarrollo mi labor solidaria en el seno de la Asociación sin ánimo de lucro ILUSIONISTAS SIN FRONTERAS (ISF). La asociación pretende ayudar a colectivos desfavorecidos por medio de la Magia realizada por sus colaboradores mediante acciones como la participación en actos benéficos, la presencia en hospitales, centros de menores, centros de la tercera edad, centros penitenciarios, y otros.

 

En la actualidad, compatibilizo mis actuaciones solidarias con la labor de Presidente de ISF. ISF constituye una enorme caja de ilusiones que tratan de verse realizadas. Cada vez que conseguimos una sonrisa hemos alcanzado una de esas ilusiones.

La Magia desencadena una serie de vivencias, en ocasiones inesperadas, a partir de la relación con otras personas. Esto nos permite enriquecernos al generar sensibilidades, aprendizajes, emociones muy especiales.

¿Quién era Diego?

En junio de 2008 se celebró en el Zoo de Madrid una jornada mundial para niños enfermos que se celebraba en la mayor parte de los zoos del mundo. Acudí para hacer Magia con ISF. Allí, aquella tarde, conocimos a una criatura de unos doce años, Diego, un Mago aquejado de cáncer. Un encanto: él, sus padres, su hermana. Algunos de los juegos que nos hizo se los había inventado él mismo. Sus juegos los hacía casi a una mano, a lo René Lavand. El movimiento de la otra mano la tenía muy disminuido. Un ejemplo vivo de “Si quieres, puedes”. Invitamos a nuestro nuevo joven Mago a una conferencia para que viera a un fantástico cartomago. En otra ocasión nos acompaño a un Taller sobre la Baraja Radio (Svengali). Disfrutaba lo indecible en aquellas ocasiones. Durante esos momentos, de forma mágica, la enfermedad desaparecía de su vida. Aún, el 21 de Noviembre de 2009, compartió con nosotros la Gala que hicimos en el Hospital del Niño Jesús. Ese día Diego nos había ido a ver al teatro. Desconozco porque pero, cuando iba a iniciar mi rutina de pañuelos, me salió un… “este juego se lo dedico, de una forma muy especial y muy cariñosa, a Diego, un Mago que nos acompaña”…. Me alegro haberlo podido hacer. Ya no se lo podré dedicar ninguna vez más. Diego partió para seguir haciendo Magia en otros lugares el 20 de febrero de 2010. Bueno… quizás sí que pueda dedicarle un juego o una actuación porque, desde donde esté ahora, lo podrá ver y seguirá disfrutando de la Magia.

¿Cómo es hacer Magia en una cárcel?

Uno de mis recuerdos más especiales tuvo lugar cuando hicimos un taller de Magia para internos de la cárcel de Navalcarnero. Durante tres días les enseñamos diversos juegos para que el cuarto día los internos mostraran ante sus compañeros algunos de los juegos que habían aprendido. Una de las personas del curso, tendría unos cincuenta años, debía llevar bastante tiempo en la cárcel y apenas tenía unos pocos dientes en la boca. Los rasgos de su cara adivinaban una vida dura y lacerante. Intentaba descubrir la forma de realizar un juego de cuerdas. Con una leve indicación se percató de la técnica. Y, de repente, comprendió cómo se hacía el juego. Aquel descubrimiento hizo transformar su cara. Una sonrisa de satisfacción le lleno el cuerpo con el mismo gozo que tiene un niño al jugar con su mejor juguete. Me sigue conmoviendo recordarlo. En las cosas más sencillas están los detalles más preciosos y entrañables de la vida. Por eso sigo disfrutando de la Magia solidaria a los 50 años.

No es tu única experiencia en el escenario. ¿Qué lugar ocupa en tu vida el teatro?

La primera ocasión en la que me subí a las tablas de un escenario acababa de cumplir doce años. La representación correspondía a una obra de Rabindranath Tagore que llevaba por título “El Cartero del Rey”. Posteriormente formé parte de la compañía TUESDAYS.

Magia solidaria a los 50En la actualidad formo parte de la compañía RIVERA TEATRO, que inició su actividad en 1.999.  La primera obra representada fue “Yo me bajo en la próxima ¿Y usted?” de Adolfo Marsillach, donde una pareja separada repasa sus vivencias y sus experiencias. Nuestro director incluyó, al inicio de la obra, la eterna escena del balcón de Romeo y Julieta. Tuve la fortuna de representar a Romeo. Cuando íbamos a iniciar la primera escena de la primera representación de la Compañía, antes de decir la primera palabra, oímos a una señora que andaba buscando a una amiga que, se suponía, le había guardado una butaca. El diálogo entre las dos fue a voz en grito en la oscuridad de la sala:
– Luisaaa…
– Encarnaaa….
– ¿Dónde estás?
– Ven para acá
– ¿Dónde?
– Te he guardado un sitio
– Voy Luisa… voy.
Eso nos impidió comenzar hasta que finalmente, tras encontrarse las dos amigas, la recién llegada se acomodó y le terminó de contar a su amiga las peripecias que le habían demorado la llegada.

La siguiente representación que pusimos en marcha fue una obra muy dura: “Terror y miseria del Tercer Reich” de Bertold Brecht. Más tarde abordamos “Farsas Maravillosas” de Alfonso Zurro. Una obra en la que provocamos risas y reflexiones a nuestros espectadores. Me tocó representar dos de los personajes de la obra: de una parte, a un domador de circo con mostacho y chistera y, de otra, a un ángel puro candoroso, seráfico, inmaculado… vamos… de blanco y oro… Más tarde optamos por un clásico del Siglo de Oro, “La Dama Duende” de don Pedro Calderón de la Barca. Las dos últimas obras que hemos puesto en escena van de la mano de un fantástico escritor coetáneo, José Luis Alonso de Santos. La primera es del propio autor y se titula “Cuadros de amor y humor al fresco”. La segunda es su versión de “Miles Gloriosus”, de Plauto. Trata la historia de un guerrero fanfarrón que “se pasa la vida burlándose de las mujeres”. Nuestra representación presenta una novedad muy infrecuente. Todos los personajes de hombres son encarnados por mujeres, actrices, y los de mujeres son representados por hombres, actores. Esta dificultad genera situaciones muy cómicas. Las personas que asisten se divierten, ríen y disfrutan de una comedia muy bien escrita.

En estos momentos hemos empezado a preparar una maravillosa obra de Dario Fo, “No hay ladrón que por bien no venga”.

Dedicarme a la actividad teatral me permite contemplar la naturaleza humana desde ángulos muy distintos y apreciar la esencia del arte de Talía desde distintos enfoques, desde diferentes tersuras. Como dice Peter Brook: “Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por ese espacio vacío mientras otro le observa. Y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral.”

¿Quieres dedicar una reflexión a los lectores de Cincuentopía?

Que lo mejor siempre vendrá en la próxima ocasión. La vida y la suerte nos esperan.

 Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.