La Fundación Catalunya La Pedrera de Barcelona alberga una exposición dedicada a Xavier Miserachs durante los días 16 de marzo al 15 de julio de 2018.

Con el título “Xavier Miserachs. Epílogo imprevisto” la muestra presenta un recorrido por el tiempo que le tocó vivir al fotógrafo través de su estilo, sus intereses íntimos, los reportajes y retratos ligados a la historia de la segunda mitad del siglo XX, los diferentes géneros y aplicaciones de la fotografía, las técnicas y sobre todo la evolución de una mirada comprometida y reflexiva, siempre en complicidad con el público, más que con el asunto.

Xavier Miserachs (1937-1998) fue el más joven de un colectivo que a finales de los años cincuenta retomó la creatividad e innovación para la fotografía aplicada, cuyo rastro se había perdido después de la Guerra Civil. Llevó a cabo una ruptura en clave de modernidad venciendo la estrechez de la censura franquista así como la precariedad de la autarquía. Abandonó sus estudios de medicina cuando descubrió su vocación de reportero y se dedicó profesionalmente a la fotografía con la creatividad y la pasión de un pionero.

La exposición de la Fundación Catalunya La Pedrera de Barcelona incluye una selección de imágenes del  ingente archivo de Xavier Miserachs, tenido en cuenta por primera vez de manera total: de las fotos del amateur a las del profesional, del blanco y negro al color y de la experimentación al trabajo por encargo, para completar aquellos tópicos que prematuramente han hecho de este autor un clásico.

Comisariada por Laura Terré, la muestra sirve para explicar la sensibilidad hacia lo humano de Xavier Miserachs, su sentido del humor y su inteligencia, valores que permiten que sus reportajes tengan la fuerza de ensayos críticos cercanos a la autobiografía de manera que su obra constituye una semblanza de la segunda mitad del siglo XX, así como el retrato vivo y fresco de su actitud ante la vida.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.