Hace algún tiempo nos comprometimos a tratar desde Cincuentopía el género de la zarzuela. Hoy retomamos nuestra promesa con Doña Francisquita, tras analizar hace ya unos meses La tabernera del puerto.

Doña Francisquita fue compuesta por Amadeo Vives, con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw (basado en la comedia La discreta enamorada de Lope de Vega). La zarzuela se estrenó en el teatro Apolo de Madrid en 1923.

Estructurada en tres actos (el tercero cuenta con dos cuadros que refunde los actos tercero y cuarto del primer libreto), Doña Francisquita está considerada como una de las mejores zarzuelas de todos los tiempos. La obra centra su atención en el Madrid romántico de mediados del siglo XIX y consigue un notable equilibrio entre los aspectos colorísticos y la profundidad musical.

Con el marco de la ciudad, en Doña Francisquita se van sucediendo personajes memorables: Fernando, Cardona, Aurora, don Matías, doña Francisca, Lorenzo, Irene y, por supuesto, Francisquita.

Doña Francisquita es una zarzuela plagada de anécdotas. Al margen de la unificación de los originales actos tercero y cuarto, Amadeo Vives sufrió un accidente durante los ensayos y fue obligado a guardar reposo en la cama, por lo que hubo de recurrir a algunos colegas para que le ayudaran a completar la orquestación de la obra.

¿Quién no recuerda haber cantado en algún momento algunos de sus pasajes, como la canción del ruiseñor o el pasacalles de los estudiantes o la romanza Por el humo se sabe. Precisamente de esta última brindamos la espectacular interpretación de Alfredo Kraus durante un concierto celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en 1991. Disfrutemos todos con su talento.

Para los seguidores de Cincuentopía que deseen ver toda la zarzuela Doña Francisquita le ofrecemos este enlace que corresponde a una representación del Teatro Lírico Andaluz.

Cincuentopía

“Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce”.