Es Baluard de Palma de Mallorca dedica una exposición a la artista Ana Vieira hasta el día 30 de agosto de 2020.

Bajo el título «Ana Vieira. El hogar y la huida» se trata de la primera muestra individual a nivel internacional de la artista portuguesa más allá de su país de origen. A través de un conjunto de obras de diferentes formatos (fotografía, instalación, vídeo…) establece un diálogo con el espacio doméstico y el tejido social, reflexión que en algunos lleva a cabo a través de una metáfora con el propio lenguaje artístico. La arquitectura se desvela como estructura desde la que plantear cuestiones que abarcan desde la situación de la mujer en el hogar al debilitamiento del entramado social a raíz de la crisis financiera de 2007-2008.

Comisariada por Imma Prieto, la muestra analiza los diferentes modos mediante los que Ana Vieira (1940-2016) profundiza en la observación de las relaciones entre los seres humanos y los objetos y espacios con los que conviven. Su obra formula una dialéctica entre lo visible y lo invisible, entre lo exterior y lo interior o, incluso, entre la pausa o el movimiento. Simultáneamente, su trabajo interroga la fragilidad de lo que denominamos políticas de lo doméstico.

La mirada y la presencia del espectador se ven modificadas por el desafío que emerge de su trabajo. Es el espectador quién decide qué ver o qué no. Asimismo, sus intereses se han vinculado a una necesidad de transgresión de límites constante, tanto a un nivel semántico como espacial. Desde la década de los sesenta desarrolla un conjunto de propuestas por las que paulatinamente va introduciendo nuevos retos: el marco o soporte, el objeto, el perímetro, el volumen, la invisibilidad y el movimiento. El visitante transita a través de recorridos físicos y mentales, transformando su óptica y su relación con la obra y el espacio.

Otras exposiciones albergadas en Es Baluard de Palma de Mallorca que han sido recogidas en Cincuentopía son:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».