Ariosti es un caso paradigmático de un autor de extraordinaria calidad, que tiene un más que considerable éxito en vida pero que, por diferentes avatares, termina en el olvido o al menos no consigue el reconocimiento que merece su valía artística.

Son ya más de tres siglos de injusto olvido para el músico Attilio Ariosti. Desde Cincuentopía queremos reivindicar su memoria y, sobre todo, su excelente producción.

Nacido en Bolonia en el seno de una familia de clase media, Attilio Ariosti (1666-1729) fue ordenado sacerdote cuando apenas tenía 22 años de edad si bien pronto obtuvo una dispensa especial que le permitía convertirse en compositor en la corte del duque de Mantua y Monferrato.

A lo largo de su trayectoria fue un individuo sumamente curioso y cosmopolita. Ahí quedan sus estancias en Berlín, Viena, Venecia, París o Londres (donde, por ejemplo, compartió con Haendel y Bononcini la dirección de la Royal Academy of Music), particularmente meritorias en una época en la que los desplazamientos resultaban sumamente dificultosos.

Aunque existen algunas dudas al respecto, dada que una parte considerable de su producción permanece perdida a fecha de hoy, de su fértil imaginación surgieron más de treinta óperas y oratorios, abundantes cantatas y un número significativo de obras instrumentales.

Se dice que Ariosti era un fenómeno capaz de cantar, escribir drama, tocar el violoncello y el clavicordio… pero donde alcanzó las máximas cuotas de virtuosismo fue con la viola d’amore. No sólo es que tocara bien este instrumento sino que la publicación de sus sonatas para el mismo, realizada mediante suscripción, constituyó uno de los más grandes éxitos de ventas de todo el siglo XVIII.

En la actualidad Attilio Ariosti es un músico al que apenas se presta atención en los conciertos en vivo y en las grabaciones. Una singular (y muy agradable excepción) es la del contratenor florentino Filippo Mineccia, quien hace unos años se animó a grabar un disco con diecisiete arias del compositor, secundado por el director Andrea Friggi que se encargó de la revisión y preparación de las partituras.

La primera de estas arias lleva por título «Sorga pur l’oppressa Roma» y pertenece a la ópera Vespasiano. Así la canta Filippo Mineccia. Ojalá que los seguidores de Cincuentopía la disfruten y conozcan la sapiencia musical de intérprete y compositor.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».

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