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Avenida de los misterios de John Irving es, por el momento, la última novela alumbrada por el escritor estadounidense. Como es habitual en las obras de este autor viene precedida de toda suerte de reacciones (de crítica y público) a las que hay que añadir la inevitable campaña de comunicación, relaciones públicas y marketing (en muchas ocasiones tan intensa que oculta los aspectos propiamente literarios).

John Irving (1942) no es un escritor ajeno a Cincuentopía. Hace alrededor de dos años nos ocupamos de su anterior libro, Personas como yo, y la conclusión de dicha reseña era que la obra resultaba más prolija que brillante, menos amena que farragosa y más esforzada que talentosa. Tal consideración continúa (incluso acentuada) en el caso de Avenida de los misterios.

La nueva novela (es ya la décimo cuarta), Avenida de los misterios de John Irving, narra la peripecia vital de Juan Diego a lo largo de dos momentos superpuestos de su existencia: a los catorce años, cuando forma parte de los denominados “niños de la basura”; y cuatro décadas después, convertido en un escritor de éxito. Entre medias, el paso de la nacionalidad mexicana a la estadounidense, la desaparición de muchos seres queridos, la acumulación de experiencias de la más variada índole, la creciente necesidad de cumplir un cúmulo de compromisos todavía no consumados…

Creo que nadie podría poner en entredicho que John Irving es un notable narrador, en el sentido de que tiene mucho que contar y no duda en hacerlo. Cuestión distinta es si lo que relata posee o no interés o enjundia suficiente, algo sobre lo que las opiniones difieren notablemente según quién sea el interlocutor. En determinados libros el autor logra poner de acuerdo a casi todos y entonces asumimos que ha conseguido un texto más que notable; pero hay otras veces en que esto no es así y entonces… entonces se queda en una obra sólo apta para los muy aficionados a Irving y sumamente desaconsejable para cualquier otro.

Por desgracia Avenida de los misterios se encuadra en el segundo de los grupos; por consiguiente, convendría aclarar que no es en absoluto una buena idea su lectura para quienes desconozcan el universo creativo de este autor y aspiren a adentrase en el mismo, dado que la impresión iba a ser más bien desfavorable y las posibilidades de vetar cualquier otra obra del literato bastante elevadas.

El nuevo libro incluye algunos de los ejes temáticos habituales en John Irving: novelas extensas (adaptadas al pausado proceso de verbalización de ideas característico del escritor) que abarcan dilatados periodos de tiempo (en este caso aludimos a cuarenta años), abundancia de superposición de espacios y tiempos, aparición inusitada de tipos que entrarían en la categoría de lo estrambótico…

Avenida de los misterios de John Irving es una obra excelente desde el punto de vista formal. A estas alturas de su carrera John Irving cuenta con una innegable pericia a la hora de gestionar con singular precisión tanto el tempo narrativo como el entramado argumental y la gradual incorporación de personajes. El escritor pone en marcha una formidable tramoya a la que es difícil poner objeción de tipo alguno.

No obstante, esta esmerada carcasa no logra ocultar una notable pobreza en cuanto al contenido de la obra se refiere. John Irving lo intenta, sin duda alguna, pero el lector asiste a una especie de “quiero y no puedo”, donde no funcionan ni la introducción de abundantes elementos de humor (muy por encima de lo habitual en la producción del autor) ni la incorporación de componentes mágicos ni las metarreflexiones sobre el rol que debe jugar la literatura en estos comienzos del siglo XXI ni la mezcla de lo real con lo inverosímil…

Por todo lo apuntado, mi recomendación es que quienes osen adentrarse en las más de seiscientas páginas de Avenida de los misterios lo hagan de un tirón, sin pausas ni descansos; en caso contrario, es muy probable que la pereza se apodere del lector y termine por abandonar el texto.

En suma, nos encontramos ante una novela de John Irving sólo apta para los muy partidarios de su literatura. Si alguien quiere acceder al universo creativo de este autor, quizá sea mejor que comience por libros como Príncipes de Maine, Reyes de Nuevas Inglaterra o La última noche en Twisted River; y si luego decide seguir avanzando, tiene la práctica totalidad de la obra del escritor traducida al español en Tusquets.

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Avenida de los misterios de John Irving. Tusquets.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.