El ballet Espartaco de Khachaturian se incorpora al listado de entradas que Cincuentopía dedica a esta faceta artística. Vemos algunas de sus principales singularidades.

Compuesto por Aram Khachaturian con libreto de Nikolai Vólkov, se estrenó en diciembre de 1956 en el teatro Kírov de San Petersburgo (por aquel entonces con la denominación de Leningrado) con coreografía de Leonid Jakobson.

El ballet Espartaco se estructura en tres actos (con un total de diez escenas) y se basa en la vida de Espartaco, un esclavo de Roma cuyo proceso de liberación encajaba bien en el argumentario soviético del momento.

La obra arranca con el momento en que Espartaco, crucificado y moribundo, recuerda los principales momentos de su vida (su esclavitud, alzamiento y fuga después del asesinato de su amigo y compañero El Africano, el ataque a Roma exitoso en un primer momento pero que termina por fracasar, la despedida de su esposa Frigia…) y concluye con la vía Apia sembrada de cruces y Frigia dolorida por la muerte de su amado esposo y por la libertad de nuevo perdida.

Disfrutemos con este emotivo momento correspondiente al tercer acto del ballet Espartaco.

Muy posiblemente se trata del mejor de los ballets de Aram Khachaturian (1903-1978), uno de los principales compositores soviéticos, con una extensísima producción a sus espaldas que incluye música de cámara y para piano, música coral y para películas, así como ballets.

Ofrecemos a los seguidores de Cincuentopía la posibilidad de acceder al ballet completo a través de este enlace. Se trata de una versión coreografiada por Yuri Grigorovich, interpretada por el cuerpo de baile del Bolshoi con la participación de la orquesta de Colonia dirigida por Pavel Klinichev.

Hasta el momento la serie de entradas sobre ballet publicadas en Cincuentopía se compone de estos títulos:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».

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