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La Fundación Mapfre de Madrid alberga la exposición dedicada al fotógrafo Bill Brandt durante los días 3 de junio al 29 de agosto de 2021.

La muestra se aproxima a la figura de Bill Brandt, considerado uno de los fundadores de la fotografía moderna, quien concibe el lenguaje fotográfico como un poderoso medio de contemplación y comprensión de la realidad, pero siempre desde una primacía de las consideraciones estéticas sobre las documentales.

Bill Brandt (1904-1983) fue aprendiz en el estudio de Man Ray e influido en sus orígenes por artistas como Brassaï, André Kertész o Eugène Atget, Publicadas en la prensa o en libros, algunas de sus fotografías se convirtieron rápidamente en piezas icónicas, indispensables para entender la sociedad inglesa de mediados de siglo.

Su obra también expresa una permanente atracción por lo extraño, por aquello que causa tanta atracción como extrañeza y provoca desasosiego. Su estética se acerca así al concepto de “lo siniestro”, entendido como algo opuesto a la idea de lo familiar, de lo habitual. Este elemento actuará como línea argumental de una producción profesional y artística que, en un principio, parece errática y dispersa. En sus últimos años, muestra una faceta más experimental, una búsqueda de la innovación a través del recorte y el encuadre, presente sobre todo en las imágenes de desnudos.

La muestra, que reúne 186 fotografías, ha sido comisariada por Ramón Esparza. Las fotografías se complementan con escritos, algunas de sus cámaras de fotos y distinta documentación (entre la que destaca la entrevista que ofreció a la BBC poco antes de su muerte), así como publicaciones ilustradas de la época. Todo ello gracias a la cortesía del Bill Brandt Archive de Londres y la Edwynn Houk Gallery de Nueva York.

Otras entradas sobre la Fundación Mapfre de Madrid publicadas en Cincuentopía son las siguientes:

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».