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Claude Bloodgood es un excelente ejemplo del célebre refrán que indica que la realidad supera la ficción. Invitamos a los seguidores de Cincuentopía a que conozcan su increíble historia.

Aunque existen dudas no aclaradas sobre su origen (hay quien indica que nació en Alemania y otros que provenía de México), Claude Bloodgood (1937-2001) comenzó de niño a jugar al ajedrez en Estados Unidos como ciudadano de dicho país y a tenor de quienes tuvieron contacto con él en aquellos primeros años tenía un nivel apreciable. Hay constancia de su participación en torneos durante finales de los cincuenta y los años sesenta.

En los cincuenta comienzan sus problemas con la justicia que lo conducen a la cárcel, donde permanece un tiempo antes de recuperar la libertad; en 1969 asesina a su padre y es condenado a muerte, pena que se le conmuta por la de cadena perpetua tras diversos litigios judiciales.

En el presidio continúa jugando al ajedrez (tanto por correspondencia como de forma presencial) pero además idea un sistema para incrementar de manera ficticia su valoración, medida por el denominado como sistema Elo, que él conocía a la perfección y cuyas debilidades supo aprovechar de modo magistral. De esta manera, comenzó a jugar miles de partidas contra otros reclusos al tiempo que organizaba distintos torneos en el recinto penitenciario en el que incluso participaban presos federados. Ajedrez, cárcel y trampas en toda su extensión.

Con este sistema aumentó su rating Elo hasta alcanzar la cifra de 2702, lo que le convertía en ¡el segundo jugador estadounidense únicamente por detrás del conocido campeón Gata Kamsky! Por ley, se había ganado el derecho a participar en el Campeonato de Estados Unidos absoluto e incluso acudir a unas futuras Olimpiadas. La Federación Estadounidense de Ajedrez, tras debatirlo ampliamente, le negó este derecho y cambió su reglamento para que no se volviese a dar un caso similar.

Claude Bloodgood continúa jugando al ajedrez en la cárcel hasta el fin de sus días, falleciendo un 4 de agosto de 2001 como consecuencia de un cáncer. En el recuerdo queda su sorprendente historia. Vaya aquí una de sus partidas correspondiente a 1968 (que concluyó con victoria).

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Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».

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