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Al fenómeno del cohousing nos hemos referido en más de una ocasión a lo largo de diferentes entradas publicadas en Cincuentopía.

Bajo tal noción se entiende una fórmula de convivencia en la que sus residentes o socios diseñan y autogestionan el edificio en el que viven. Ahí se integran viviendas privadas con zonas comunes amplias de las que también se encargan ellos y que funcionan como una extensión de los pisos particulares. Por tanto aludimos a una comunidad que va más allá de limitarse a compartir un espacio, que suele constituirse como cooperativa y en la que se organizan y se reparten todas las tareas. Es decir, se aprovechan todas las sinergias personales y profesionales de los socios. Y desde el punto de vista funcional, se ponen en común unos espacios arquitectónicos con la intención de colaborar y de cuidarse hasta el fin de sus días.

El concepto de cohousing o vivienda colaborativa surgió inicialmente en países del norte de Europa, con Dinamarca a la cabeza. Y luego se está abriendo paso en otras naciones, incluyendo España donde en la actualidad existen múltiples proyectos de estas características en casi todas las comunidades autónomas.

En esta ocasión, para comprender mejor el cohousing, conversamos con Cristina Cuesta Lerín, fundadora y CEO de Cohousing Spain. Es profesora del máster en Vivienda Pública que es impartido por la Universidad del País Vasco y cuenta con una extensa experiencia en relación con esta materia.

En la charla reflexiona sobre las diferentes facetas que abarca la temática del cohousing en sus aspectos conceptuales, legales y programáticos, exponiendo sus ventajas e inconvenientes y diferenciándolo de otras materias con las que en ocasiones se confunde. Si estás interesado en el tema te recomendamos que escuches este podcast de De sentido común, un programa emitido a través de Radio Cincuentopía cuyos contenidos son elaborados por el equipo de Viva Voz para Cincuentopía.

Cincuentopía

«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».