Presentamos algunos de los comienzos de libros más famosos de la literatura universal. Por supuesto, todo es opinable y cada quien tiene los suyos pero con seguridad todos los que a continuación se incluyen poseen su singularidad y su relevancia.

Como no podía ser de otra manera, comenzamos por el clásico de los clásicos. Don Quijote de la Mancha, el libro con el que Miguel de Cervantes se consolidó de manera irrefutable en el olimpo de la literatura universal a inicios del siglo XVII: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”.

En 1759 el escritor irlandés Laurence Sterne publicó los dos primeros volúmenes de su magna obra Tristram Shandy. Así comenzaba en la traducción realizada por Javier Marías: “Jamás pobre criatura dedicante alguna, al hacer su dedicatoria, puso en ella menos esperanzas de las que yo he puesto en esta mía; pues ha sido escrita en un oscuro rincón del reino y en el interior de una solitaria casa con techado de bálago, donde vivo en un continuo esfuerzo para guardarme, por medio de la alegría, de los achaques de una salud precaria y otros males de la vida”.

De los comienzos de libros más poderosos. El británico Charles Dickens presentó Historia de dos ciudades en 1859: “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto”.

En 1877 el ruso Leon Tolstoi publica la primera versión consolidada de Anna Karenina, que previamente había aparecido en forma de folletín en la revista literaria El Mensajero Ruso. Sin duda uno de los comienzos más magistrales de la literatura mundial: “Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera”.

Regresamos a España y nos situamos en 1884, año en que Leopoldo Alas Clarín publica el primero de los dos tomos de La Regenta: “La heroica ciudad dormía la siesta. El viento sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte”.

El siglo XX se inicia con la publicación en 1916 de La metamorfosis, del checo Franz Kafka, acaso uno de los principios más glosados de la historia: “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”.

Imposible considerar un análisis de los comienzos de libros más famosos sin tener en cuenta El extranjero, la primera novela del francés Albert Camus, publicada en 1942 y convertida para muchos en el paradigma de lo absurdo y para algunos otros también del existencialismo: “Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: «Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias». Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer”.

Apenas unos años después, en 1955, el escritor mexicano Juan Rulfo publica Pedro Páramo, con otro arranque no menos célebre: “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría; pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo”.

Y prácticamente al unísono se publicaba Lolita, la novela del ruso Vladimir Nabokov que tantas conciencias removió en su momento y que continúa haciéndolo en la actualidad: “Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta.”.

Por supuesto no podemos olvidar en esta relación Cien años de soledad, la portentosa obra de Gabriel García Márquez aparecida en 1967: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

Y concluimos este examen de comienzos de libros famosos con una novela mucho más reciente en el tiempo. Se trata de Fiebre en las gradas, del británico Nick Hornby, correspondiente a 1992: “Me enamoré del fútbol tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traería consigo”.

A los interesados en esta entrada les recomendamos este podcast de Qué hay de tu vida, el programa que se emite en Radio Cincuentopía de forma semanal. “Qué hay de tu vida” es un programa elaborado por el equipo de Viva Voz para Cincuentopía.

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«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».