Consecuencias de que las mujeres pierdan el tren de las TI

Silicon Valley  es el lugar donde cada día multitud de ingenieros e informáticos deciden  qué va a ser importante y qué no en las vidas de todos nosotros. Allí se crean  productos que contribuyen a hacer caer gobiernos, empresas y sectores enteros y provocan conflictos diplomáticos de primer nivel. No hay duda de que  también hacen nacer cosas tremendamente beneficiosas para la humanidad, como, por ejemplo, facilitar la inteligencia compartida, acercar la educación a mucha gente y obligar a una mayor transparencia a gobiernos y gestores del dinero público y privado.

En Silicon Valley también se decide lo que está bien y lo que está mal, hasta dónde llega nuestra privacidad y cómo tenemos que establecer nuestras relaciones personales y amistosas e, incluso, buscar pareja (las redes sociales son ya hace tiempo el sistema más utilizado en muchos  países para ligar, muy por delante de los sitios tradicionales como bares, oficinas  o el autobús, sin ir más lejos).

Consecuencias de que las mujeres pierdan el tren de las TI

Jack Dorsey, Presidente Ejecutivo (CEO) de Twitter, en una entrevista para la revista Techcrunch reconoció que había decidido mudarse a vivir a un barrio de San Francisco y coger el autobús a diario para ir a trabajar. Hasta ahí, todo “normal”, si fuera normal que un CEO vaya al trabajo en autobús. Lo preocupante llega cuando Dorsey desvela los motivos de su traslado: “en Silicon Valley, muchas compañías tecnológicas ya no saben cuáles son los problemas cotidianos que enfrentan los estadounidenses ”;  es decir,  el ir en autobús le obliga a poner los pies en la tierra y establecer contacto con el ciudadano medio.

Otro dato revelador sobre las empresas tecnológicas es el que hace referencia al título de este post: casi no hay mujeres trabajando en ellas como ingenieros o desarrolladores, salvo aisladas pero brillantes excepciones como es el caso de Marissa Mayer, Directora Ejecutiva de Yahoo desde 2012. Sin  duda a esta singularidad contribuye al aislamiento de Silicon Valley respecto del resto del mundo del que hablaba Jack Dorsey. ¿Cuáles son las consecuencias de que las mujeres pierdan el tren de las TI? Si las mujeres son como mínimo el 50% de la población mundial, deberían aportar de manera equivalente  en este escenario tecnológico en el que ya se desarrolla nuestra vida. Y no sólo como usuarias o directivas, sino como creadoras. Sin embargo,  la realidad desmiente esta posibilidad ya que Silicon Valley  no parece ser un país para mujeres. Ellas representan menos del 30% de los empleados y apenas llegan al 10% en puestos de carácter técnico. Solo están presentes en los departamentos de marketing, secretariado o comunicación. Así que o cambian las  cosas o estaremos  lastrando la innovación que se beneficia de la diversidad de género. Pero ocurre que a las chicas no les gusta estudiar informática. Y aquí lo de” las cuotas” no cuela.

Una llamada de atención: los puestos de trabajo, presentes y futuros, están íntimamente ligados a la tecnología y a la inteligencia artificial. Las empresas que crecen y ofrecen trabajos son empresas tecnológicas y además los puestos que hacen falta en las empresas llamadas tradicionales son de perfil tecnológico. Por eso quien no maneje la tecnología de manera fluida ha dejado de ser competitivo, así de claro. Esperemos que no sea éste otro tren que pierdan las mujeres.

Foto cabecera: Mundo Ejecutivo Express

Paloma Carreño

Aunque en estos tiempos que corren quien no es un gurú o un crack no es nadie, yo confieso ser nada más y nada menos que una profesional del marketing y la comunicación estratégica que ha desarrollado su carrera profesional en entornos internacionales. Veinticinco años en los que lo he hecho lo mejor que he sabido y me han dejado, que ya es bastante. Apasionada de la creatividad y de cualquier actividad que nos impulse a ser más libres y más felices. En la actualidad, Consultora de Márketing y Comunicacióom y Emprendedora