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Demonios familiares supone la despedida literaria de Ana María Matute. Pero que nadie se llame a engaño: no se trata de una novela acabada sino de una obra inconclusa. Por tanto no es el texto ideal para quien le disguste esta clase de planteamientos.

Ana María Matute (1925-2014) ha sido uno de los más sólidos pilares de la literatura española de la segunda mitad del siglo XX. Obras como Los Abel, Fiesta al Noroeste, Pequeño teatro, Primera memoria o la formidable Los hijos muertos conforman un universo literario tan consistente como fascinante que le granjeó el beneplácito de público y crítica.

Demonios familiares profundiza en la propuesta de su anterior novela, Paraíso inhabitado. El libro narra la historia y vicisitudes de un conjunto de personajes, ubicados en una pequeña y anodina ciudad de provincias, durante el comienzo de la Guerra Civil española. La síntesis de la obra bien podemos encontrarla en una frase de la escritora: “Mi familia –y quizá el mundo entero- se dividía entre la tragedia y la ridiculez”.

En Demonios familiares (re)aparecen algunos de los ejes temáticos más habituales en la obra de Ana María Matute: la incomunicación inherente a las relaciones entre los seres humanos, la perplejidad ante la violencia propia de la guerra, la mezcla entre lo esencialmente realista y lo acusadamente onírico, el análisis del periodo que supone el paso de la adolescencia a la vida adulta, el pesimismo existencial como fundamento vital…

En la novela encontramos retazos del genio de la autora, incluyendo la sutileza en la alternancia narrativa entre la primera y la tercera persona, la sobriedad con la que describe a determinados personajes que vemos crecer de manera gradual o la sagaz parcelación entre los respectivos universos masculino y femenino. No obstante sería tan injusto como inconveniente situar Demonios familiares entre sus mejores obras.

Demonios familiares posee el mérito añadido de haberse escrito en muy penosas condiciones físicas (vértigos, dolores de la más variada índole, artrosis, su sempiterna depresión…). Cada una de sus páginas supone un esfuerzo hercúleo por parte de una Ana María Matute casi nonagenaria aunque con plena lucidez mental.

Pese a su ya indicado carácter de libro inacabado Demonios familiares es una obra recomendable para los que han seguido el devenir literario de Ana María Matute a lo largo de tantas décadas, para quienes el buen gusto narrativo continúa siendo un criterio de selección de sus lecturas y para aquellos que, en definitiva, aman la Literatura (así, con mayúsculas).

El magnífico prólogo de Pere Gimferrer y las muy interesantes notas finales de María Paz Ortuño contribuyen a enriquecer la novela y a clarificar el proceso creativo de Ana María Matute.

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Ana María Matute. Demonios familiares. Destino.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer.