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Desgracia de J. M. Coetzee

Desgracia de J. M. Coetzee

Esta tercera entrega de lecturas veraniegas nos enfrenta ante un escritor al que el Premio Nobel de Literatura le permitió ser conocido y reconocido por una creciente legión de seguidores: J. M. Coetzee. Es tal la calidad de su producción que resulta en extremo difícil elegir una de sus obras. Si selecciono Desgracia es porque fue el primero de sus libros que tuve ocasión de leer aunque casi cualquier otro tendría parecidos méritos para aparecer en esta sección.

J(ohn) M(axwell) Coetzee (1940) nació en Sudáfrica aunque en la actualidad cuenta con la nacionalidad australiana, país donde vive y desarrolla su actividad. Su espléndida obra abarca novelas, ensayos, críticas literarias y traducciones, además de abundantes artículos periodísticos.

Desgracia se centra en la vida del profesor universitario de literatura David Lurie, quien ve cómo de la noche a la mañana su vida pasa del más completo anonimato a la paulatina degradación personal y profesional. La maledicencia de una sociedad tan pacata como temerosa y su propia soberbia contribuyen a que tenga que abandonar su lugar de trabajo y radicarse en una perdida granja donde vive su hija Lucy, donde descubrirá unos códigos de comportamiento que es incapaz de gestionar con el debido acierto.

La novela es espléndida. J. M. Coetzee recibió por ella el prestigioso galardón Booker Prize. Era la segunda ocasión en que lo lograba tras Vida y época de Michael K. década y media atrás, convirtiéndose así en el primer escritor en obtener tal reconocimiento (años después Hilary Mantel y Peter Carey se incorporaron a este selecto club del doblete, al que habría que añadir a J. G. Farrell si bien con unos condicionantes que resultaría farragoso explicar aquí).

Como ocurre con buena parte de las obras de este autor el apartheid aparece como trasfondo del marco temporal aportado por Desgracia. Y derivada de dicha situación nos encontramos ante una constante violencia sorda que parece siempre a punto de estallar (y que cuando finalmente explota lo hace de manera particularmente violenta e incontenible).

Lo cierto es que Desgracia es una magnífica muestra del estilo del mejor J. M. Coetzee: el laconismo como recurso expresivo de máximo nivel (el autor es capaz de contar en diez palabras lo que a otros escritores les llevaría páginas y páginas), frases esculpidas de puro contundentes, elegancia asombrosa en la expresión, extrema contención incluso a la hora de narrar sucesos tan desagradables como escabrosos.

Seguro que más de un lector encontrará paralelismos entre este libro con otros donde el protagonista es también un profesor universitario caído en desgracia (casi podríamos hablar de una especie de subgénero literario a tal respecto): La mancha humana de Philip Roth, Sobre la belleza de Zadie Smith, incluso Un momento de descanso de Antonio Orejudo. Pero en Desgracia no hay humor en absoluto, tampoco se percibe esperanza; únicamente advertimos aridez, aspereza y descarnadura.

Desgracia no decepcionará a quienes disfruten con la literatura de altos vuelos que aspira más a sugerir con sutileza que a llamar la atención a golpe de efectismo. Además una parte muy significativa de la obra de J. M. Coetzee está traducida al castellano, lo que sin duda facilitará el subsiguiente proceso de acercamiento a la producción literaria de este notable escritor.

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J. M. Coetzee. Desgracia. Mondadori.

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David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer. [/author_info] [/author]

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