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Desobediencia civil y otros textos, de Henry David Thoreau

Desobediencia civil y otros textos

Siempre es momento para leer a Henry David Thoreau, de cuyo nacimiento se cumple el segundo centenario; y, ahora, con la que está cayendo, sin duda reflexionar a través de un libro como Desobediencia civil y otros textos es casi una obligación moral para quien aspire a algo más que ser un simple títere de la sociedad en la que nos desenvolvemos.

Henry David Thoreau (1817-1862) está considerado como uno de los padres fundadores de la literatura de Estados Unidos de América. Formó parte del Transcendental Club, un grupo de intelectuales de la talla de Ralph Waldo Emerson (otro autor del que prometo reseñar en breve alguna de sus magníficas obras), Bronson Alcott, Margaret Fuller, Ellery Channing, Theodore Parker, Jones Very, Christopher Cranch, Orestes Brownson , Elizabeth Palmer Peabody…

Escritor, filósofo, agrimensor o naturalista (entre otros muchos oficios y ocupaciones), constituye uno de los pilares del movimiento de desobediencia civil que periódicamente reaparece con fuerza en la sociedad para volver con posterioridad a extinguirse de manera tan súbita y misteriosa como llegó.

Desde luego nos encontramos ante un autor que predicó con el ejemplo: durante dos años vivió cerca de un bosque en una pequeña cabaña, sin ninguna clase de comodidades; fue encarcelado por negarse a pagar impuestos; condenó con rotundidad, aun a riesgo de su integridad física, la guerra contra México y la esclavitud; llegó a proponer la abolición de todo gobierno (al menos siempre que los ciudadanos no estuvieran dispuestos a concederle una brizna de poder sobre sus personas)…

Desobediencia civil y otros textos comienza con una cita de William Shakespeare, perteneciente a su obra Julio César, que impacta con fuerza en el cerebro del lector: “El mal que hacen los hombres les sobrevive”. Difícil exponer una verdad tan evidente en tan pocas palabras.

Ninguno de los textos del libro editado por Utopía Libertaria, de cuya selección y prólogo se ha ocupado Vanina Escales, tiene desperdicio: Una vida sin principios (quizá el que mejor refleja su espíritu), Desobediencia civil (acaso el más conocido de todos ellos), La esclavitud en Massachusetts, Apología del capitán John Brown, Carta a H. G. O. Blake, Un paseo de invierno, Caminar, Dónde vivía y para qué, Sonidos, Conclusión y Amistad conforman una muestra tan atinada como poderosa.

Nada escapa a la perspicacia del escritor estadounidense: desde sus agudas reflexiones acerca de las maneras de ganarse la existencia hasta su apuesta por la vida en armonía con la naturaleza, pasando por el escepticismo ante los tribunales de justicia; la decidida crítica a la institución de la esclavitud y el sistemático desmontaje de los principios sobre los que se sustentaba; la apología de la fraternidad como herramienta estratégica para conseguir un mundo mejor…

Algunas de las frases escritas por Henry David Thoreau hace más de siglo y medio adquieren ahora tenebrosa actualidad: “Un tipo codicioso, rudo y violento de las afueras de nuestra ciudad va a construir un muro al pie de la colina rodeando su propiedad”, “El Estado nunca se enfrenta voluntariamente con la conciencia intelectual o moral de un hombre sino con su cuerpo, con sus sentidos”, “Los que se han educado en la escuela de la política son incapaces una y otra vez de enfrentarse a los hechos. Sus medidas lo son a medias, meros subterfugios” o “¿Por qué debemos vivir con tal prisa y gasto de vida? Estamos resueltos a pasar hambre antes de estar hambrientos. Los hombres dicen que una puntada a tiempo ahorra nueve, así que dan mil puntadas hoy para ahorrar nueve mañana”; y son sólo una muestra de lo que puede encontrarse en el interior de Desobediencia civil y otros textos.

Henry David Thoreau no llegó a cincuentópico (apenas vivió 44 años) pero le dio tiempo a legar para la posterioridad una formidable obra de más de treinta volúmenes. Tras décadas de permanecer en el olvido, desde la segunda mitad del siglo XX su figura va agigantándose por momentos: ejerció una notable influencia en los movimientos de defensa de los derechos civiles y de la erradicación de la segregación racial de los años sesenta y sus reflexiones no pierden empuje ni valor.

La lectura de Desobediencia civil y otros textos es una magnífica manera de acercarse a uno de los mayores pensadores del siglo XIX. Tiempo habrá para adentrarse en otros libros de Henry David Thoreau tan interesantes como pueden ser Walden Cartas a un buscador de sí mismo (ambos publicados por Errata Naturae). De momento, sus voluminosos Diarios continúan a la espera de ser por completo traducidos al español.

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Henry David Thoreau. Desobediencia civil y otros textos. Utopía Libertaria.

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[author] [author_image timthumb=’on’]https://cincuentopia.com/wp-content/uploads/2014/02/david-parra.jpeg[/author_image] [author_info]David Parra

Especialista en nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones aplicadas al ámbito del periodismo. Ha publicado alrededor de diez libros y más de treinta artículos en revistas científicas. Le gusta leer. [/author_info] [/author]

Tags: DESTACADOS, LEER

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No hay comentarios

  • Santiago Marías
    marzo 4, 2017 1:56 pm

    ¡Demoledor! El problema: que no sabemos quién coño lee en este país… o sí lo sabemos, no lee nadie, por lo menos de los que deberían leer . Gracias por traernos esta feflexión tan de actualidad. A ver si algunos prescriptores, por lo menos, se animan a leerlo y vamos aprendiendo algo.

    Compruebo que es usted un experto en literatura norteamericana. Enhorabuena.

    Responder
    • David Parra Valcarce
      marzo 22, 2017 6:18 pm

      Estimado Santiago:
      Muchas gracias por su comentario. Me uno a sus deseos de aumento de los índices de lectura en general y de obras como la de Thoreau en particular. En absoluto soy un experto en literatura norteamericana (en realidad en ninguna clase de literatura), tan sólo un entusiasta de esos libros cuya calidad y vigor le taladran a uno el cerebro y le cincelan las ansias de saber más y comprender mejor la realidad que nos rodea.
      Un saludo muy cordial
      David Parra

      Responder

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