Los años 80 nos han legado películas de culto, especialmente en el género de terror. Y si hay un subgénero que ha destacado más que el resto dentro de este género, aparte del de los muertos vivientes, ese ha sido el de los vampiros. Numerosas cintas de la época así lo avalan, como Regreso a Salem’s Lot, Noche de miedo o Los viajeros de la noche. Incluso uno de los grandes clásicos de animación iberoamericana de toda la historia tuvo temática de vampiros y se estrenó en 1985: Vampiros en la Habana.

Pero, si hay que quedarse con una, habría que decantarse por El ansia, una verdadera película de culto en la que se alinearon todas las estrellas. Con un director habilidoso y con recursos como Tony Scott. Con una temática que estaba en plena ebullición por aquella época. Y con un elenco con derroche de talento, con la presencia de figuras como la aclamada Catherine Deneuve, la expresiva Susan Sarandon, que tanto brilló en el final de Thelma y Louise, o el mítico David Bowie, genio musical donde los haya habido. Glamour y terror se dieron cita en uno de los grandes clásicos de Tony Scott que ha entrado por derecho propio en el olimpo de clásicos de los años 80.

Una película de culto dentro del género de vampiros

Si por algo destaca El Ansia es porque su director se atrevió a tomar decisiones arriesgadas que terminaron teniendo éxito. Por una parte, no dudó en incluir a un sex symbol de la época como Bowie en una película de esta temática, que abriría la veda del vampiro sexi en el cine y en la televisión.

Por otra parte, se la jugó con escenas algo subiditas entre Sarandon y Deneuve. Y no dudó en apostar por una banda sonora rompedora: ¿cómo olvidar esa escena original en la que Bowie y la actriz francesa se contonean por un club nocturno al son de las melodías de Bauhaus?

El punto quizá donde el film flojea más es en la narración, pero tanto la estética, la ambientación, la música como las actuaciones brillantes de las grandes estrellas de este rodaje suplen con creces estas carencias del argumento. Además, es bien sabido que una película de vampiros ochentera sin un toque kitsch en algún lado no es una película de vampiros ochentera en condiciones. ¿O no?

Los vampiros, una temática que sigue más viva que nunca en todos los ámbitos

Desde los años 80, la temática vampiresca no ha hecho más que crecer. Ha ejercido (y ejerce) una fascinación curiosa sobre el público cinéfilo. No hay más que mirar estrenos como Drácula recientemente en Netflix para comprobarlo. Pero lo cierto es que los vampiros han ido más allá de los confines del séptimo arte.

A tal punto llega el interés por este mundo que ha trascendido las fronteras cinematográficas. Ha llegado incluso a los casinos online, con máquinas tragaperras como Immortal Romance con una estética y una mecánica ambientadas en el mundo de los vampiros, disponibles además para jugar tanto desde el móvil como desde el ordenador.

También ha creado series manga de culto, como Hellsing, con una cuidada edición española de Norma. Historias que mezclan estética nipona, capacidad narrativa repleta de fantasía e historias que rozan en más de una ocasión lo bizarro.

Y no podemos tampoco olvidarnos del mundo de los videojuegos, en los que este género ha tenido un peso muy potente. Destaca así la famosa saga vampiresca Castlevania desarrollada por Konami, que ha cosechado tanto éxito que son ya el medio centenar de títulos publicados para todo tipo de sistemas de videojuegos.

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Estos son apenas tres ejemplos de la influencia de la temática vampírica en la cultura popular. Pero lo cierto es que podríamos seguir durante un buen rato: ¡hasta en la moda han influido, marcando tendencia dentro del estilo gótico!

En resumidas cuentas, El ansia es un claro ejemplo de película taquillera ochentera de temática vampiresca que ha pasado a la historia de cintas míticas que han contribuido a impulsar fenómenos culturales. Es una de las películas que más ha contribuido a popularizar el mundillo de los vampiros de los años 80 hacia acá. Y, de regalo, nos ha dejado actuaciones espectaculares de genios a los que extrañamos, como el gran David Bowie.

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Cincuentopía. «Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce». Memorias escritas al cumplir los 50 años por la Marquesa de la Tour du Pin, dama de corte de María Antonieta