El escritor y director Florian Henckel, tras el éxito de «La vida de los otros», que obtuvo el Óscar en 2006 a la mejor película en lengua no inglesa, dirige «La sombra del pasado» (Werk ohne Autor, obra sin autor), un película que narra la historia del pintor alemán Kurt Barnert (inspirado en el artista Gerhard Richter) que huyó de la República Democrática Alemana (RDA), bajo control soviético, a la República Federal Alemana (RFA), separadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y la reunificación alemana en octubre del año siguiente.

Gerhard Richter nace en Dresde, con el ascenso del partido Nazi (NSDAP). Su padre se unió al NSDAP y fue enviado al frente oriental. El pequeño Gerhard entró en las Juventudes Hitlerianas. En Dresde La madre de Gerhard le lleva a la exposición de Arte Degenerado. Una exhibición propagandística organizada por los nazis, formada por obras de arte moderno acompañadas por etiquetas de texto que las ridiculizaban para menospreciarlas ante el arte “oficial” conocido como arte heroico. Su tía Marianne fue asesinada en programa de eutanasia Aktion T-4, lo que cambio profundamente su vida y rechazar el nazismo y la crueldad humana y abrazar un profundo amor por la naturaleza.

La ciudad de Gerhard fue prácticamente arrasada por cuatro ataques aéreos llevados a cabo entre el 13 y el 15 de febrero de 1945 que costaron la vida a cerca de 25.000 personas, la mayor parte de ellos civiles. Gerhard y parte de su familia escaparon a tiempo a Walterstorf.

En la Alemania del Este, Barnert (Tom Schilling) es un joven estudiante de arte que está enamorado de Ellie (Paula Beer), una compañera de clase, pero el padre de ella, el Profesor Seeband (Sebastian Koch), no aprueba la relación de ambos. Lo que desconocen es que sus vidas están conectadas por un terrible crimen cometido durante los oscuros años del nazismo.

También con guion de su director, la cinta, con unas excesivas tres horas de duración, es un drama reflexivo sobre la conexión entre la experiencia personal, la política y el arte. Recorre tres décadas turbulentas de la historia alemana del siglo XX, desde la exposición Arte Degenerado de Dresde en 1937, hasta 1967, cuando Barnert presenta su primera exposición de fotopintura exiliado en la RFA.

«La sombra del pasado», está protagonizada por: el magnífico actor Sebastian Koch (Amén, Operación Valkiria), que ya trabajó con Henckel en La vida de los otros, el estupendo Tom Schilling (Hijos del Tercer Reich, Suite francesa) y Paula Beer (Frantz).

Para el director es necesario mantener «la memoria viva y no olvidar para que el Holocausto no vuelva a suceder» y eso es lo que intenta hacer con esta película, sin intención aparente de hacer crítica social a una época tan compleja como lo fueron el Tercer Reich y la Segunda Guerra Mundial. La historia de amor de Kurt y Ellie, quiere ser el símbolo de la reconciliación y el camino al futuro, el padre de Ellie, es el poso del triste pasado de Alemania.

Aunque «La sombra del pasado» está nominada por Alemania al Oscar a la Mejor película de habla no inglesa y a la Mejor fotografía y ha obtenido otros premios internacionales no es una cinta demasiado acertada que resulta algo gris y en momentos, grandilocuente y trivial, aunque intente arrojar luz sobre tragedias como las operaciones de eutanasia, sobre los ciudadanos que presentaban incapacidades mentales y físicas, llevadas a cabo por los nazis en Alemania, en el que fueron asesinadas entre 200.000 y 275.000 personas, el brutal bombardeo aliado sobre Dresde de 1945 o la construcción del Muro de Berlín en 1961.

Muy destacable es el trabajo de sus actores, la fotografía de Caleb Deschanel y la banda sonora de Max Richter, aunque en ocasiones resulte algo repetitiva. Lástima que el enfoque histórico no sea más riguroso, aunque es correcto.

 

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