El edadismo constituye uno de los grandes problemas que afectan al mercado laboral español, tal y como ponen de manifiesto distintos estudios y análisis. Esta realidad incide también en la inmensa mayoría de los países si bien, por lo general, no con tanto énfasis como en el caso de España.

El edadismo es la discriminación por motivos de edad y es de índole similar a otro tipo de discriminaciones por motivos que tienen que ver con la raza, con el sexo, con el nivel económico o con la nacionalidad. En este caso una discriminación para no ofrecer un empleo a los cincuentópicos o para poner todas las trabas del mundo para impedir que optemos a un puesto de trabajo.

Ahora mismo en España hay alrededor de un millón de desempleados que son mayores de cincuenta años. Esto es casi el doble que hace diez años. ¡El doble! Y lo peor es que muchos son incapaces de volver a engancharse al carro laboral. En gran medida nuestra generación ha desarrollado su vida profesional en un entorno muy distinto al actual, en el que era común tener un contrato fijo, en el que la empresa esperaba del empleado que fuera eficiente y responsable a cambio de acogerlo durante muchos años.

Pero esto ya no es así. Ahora mismo el mercado laboral está obsesionado con la juventud y los candidatos mayores de cincuenta años pasan desapercibidos para la mayoría de las empresas en busca de talento nuevo. Desde hace unos años, es habitual cambiar de trabajo cada poco tiempo y tolerar la incertidumbre se ha convertido en una ventaja competitiva.

Consejos para superar el edadismo

Los expertos en empleo nos lo avisan: las reglas de juego han cambiado, debemos reinventarnos, poner a prueba nuestras habilidades y adaptarnos a una nueva forma de buscar empleo. Según unos cuantos estudios e informes una de las claves está en el networking, es decir, en la posibilidad de beneficiarnos de nuestra red de contactos, sean contactos personales o a través de las redes sociales.

Por decirlo con otras palabras, no podemos quedarnos en casa, tenemos que salir a la calle, hemos de contar a todos nuestros conocidos que estamos en búsqueda activa de empleo y también debemos decirlo a través de las redes sociales. Tengamos en cuenta que conforme van pasando los meses puede ir creciendo la desesperación ante la falta de resultados. Es ahí donde nuestra red de contactos puede jugar un papel importante a la hora de aportarnos sosiego y de darnos fuerza para capear el temporal.

Desde Cincuentopía ofrecemos algunos consejos que pueden ser de utilidad para hacer frente al edadismo:

  • Deja claro que quieres seguir aprendiendo, que tu experiencia acumulada va a redundar en beneficio de todos tus compañeros de empresa, que no has llegado a la cima sino que continúas escalando la montaña.
  • Confía en ti mismo. No hagas ningún caso a esas frases de “Ya está mayor”, “No es capaz de funcionar con las nuevas tecnologías”, “Seguro que es poco flexible”. Nunca te dejes desanimar por los estereotipos, los estereotipos están para romperse.
  • No todas las empresas son iguales. Céntrate en aquellas cuyo público objetivo sean adultos mayores. Podrás aplicar tus conocimientos en ellas mucho mejor.
  • No trates de esconder tu edad. ¿Por qué avergonzarte? Haz un listado de aquellos proyectos más destacados en los que has trabajado. Pero recuerda que es tu currículo, no tu obituario.
  • Muéstrate activo en las redes sociales. Genera tus propios contenidos en LinkedIn, en Twitter, en Facebook, en Instagram. Y sigue a aquellas empresas y personas con las que en el futuro establecer una relación laboral y comercial. Créate tu propia reputación digital.

Si el fenómeno del edadismo te interesa y te preocupa, te recomendamos que escuches este podcast de «Qué ya de tu vida», el programa que se emite en Radio Cincuentopía de forma semanal. “Qué hay de tu vida” es un programa elaborado por el equipo de Viva Voz para Cincuentopía.

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«Dejadme aprovechar -escribió- el afecto que todavía hay en mí, para contar los aspectos de una vida atribulada y sin reposo, en la que la infelicidad acaso no se debió a los acontecimientos por todos conocidos sino a los secretos pesares que sólo Dios conoce».